Puerto Rico, Hawái y la estadidad

En el empeño de vender falsas ilusiones sobre la estadidad, los anexionistas insisten en comparar a Puerto Rico con Hawái. Esa insistencia me llevó a hacerme las siguientes preguntas: ¿son comparables Hawái y Puerto Rico? ¿La estadidad ha sido buena para los hawaianos?
Una mirada a los datos actualizados del censo 2015 demuestra que los hawaianos originales (o “native Hawaiians”) son minoría en su territorio. Solo el 9.9% de la población de Hawái es hawaiana. El 37.3% son asiáticos-americanos (mayormente japoneses-americanos); el 26.7% son blancos americanos y el 10.4% hispanos. A esa minoría poblacional la acompaña la desaparición del idioma vernáculo de los hawaianos, al punto de que por muchos años su enseñanza como segundo idioma estuvo prohibida.

Y si esto no fuera suficiente, los datos económicos son todavía más reveladores sin importar cómo se analicen porque demuestran que los hawaianos originales son los residentes más pobres del estado. Como grupo, su ingreso familiar promedio es 16% menor que el promedio del de todas las familias que viven en Hawái y ese ingreso es menor que el de cualquier otro grupo étnico en el estado #50. Lo mismo sucede si comparamos el ingreso per cápita: los hawaianos originales tienen el ingreso per cápita más bajo entre todos los grupos étnicos, ganan menos de la mitad que lo que ganan los blancos y 35% menos que lo que gana el promedio de toda la población.

En cualquier sociedad, el poder económico va de la mano del poder político, y también en este renglón a los hawaianos le han tocado migajas. Durante los primeros 50 años de dominación americana, cuando Hawái era un territorio, los 12 gobernadores nombrados por el presidente de Estados Unidos fueron blancos americanos. Y luego de convertirse en estado en 1959, de los ocho gobernadores que han sido electos, solo uno ha sido hawaiano.

Estos datos me hicieron entender imágenes que veía de niño por televisión en la serie policiaca “Hawaii 5-0”, que se popularizó en Estados Unidos y Puerto Rico. Ahora entiendo mejor por qué el jefe de la policía, McGarret, era blanco de ojos azules, igual que todos los que tenían rangos de supervisión en la policía “hawaiana”, mientras que los hawaianos originales eran policías sin rango. La serie “Hawaii 5-0” evidenciaba que la estadidad era buena para los americanos.

En Puerto Rico hemos visto en los últimos años una tendencia peligrosa, especialmente luego de la aprobación de las leyes 20 y 22, durante la administración Fortuño, diseñadas para promover que se muden a Puerto Rico estadounidenses adinerados a cambio de que paguen poco en contribuciones. Hasta ahora, la mayoría de los que han llegado han mostrado poco interés de incorporarse social y culturalmente a nuestra sociedad. En lo que sí han mostrado interés es en comprar nuestras mejores propiedades a precio de quemazón.

En momentos que el movimiento estadista trata de buscar apoyo aquí y en Estados Unidos, cuidado: en Hawái, Alaska, Texas y en otros estados, la estadidad ha sido buena para los americanos que fueron a poblar esos territorios.

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Publicada por El Nuevo Día el 12 de abril de 2017