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Refrescando la Memoria
Escrito el 26 de febrero de 2015 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

"Transcurridos dos años desde su implantación no hay dudas de que el IVU le ha hecho daño a tu bolsillo y a la economía... Pero la economía en general se ha afectado porque este nuevo impuesto ha restado confianza a los consumidores, afectando los comercios y el sector de servicios."
Mensaje de Estado, 6 de febrero de 2008


En momentos en que la gran mayoría de los puertorriqueños analiza y/o trata de entender la propuesta para transformar nuestro sistema contributivo hacia uno dirigido, fundamentalmente, a tributar el consumo en lugar del ingreso, me siento en la obligación y con la responsabilidad de, como ex-gobernador, compartir mi experiencia con el IVU.


Nos encontrábamos a finales de 2005 y principios de 2006, con una economía creciendo moderadamente pero que ya daba señales de desaceleración, a la vez que nos enfrentábamos a un déficit presupuestario muy complicado y a la urgencia de pagar una "deuda extra constitucional" escandalosa que se había acumulado desde la década de los noventa y no tenía fuente de pago. Ante ese escenario, prácticamente todos los economistas y expertos en contribuciones, así como líderes del sector privado y de la mayoría del PNP en la Cámara y el Senado, entendían que la solución a estos problemas fiscales era legislar un impuesto al consumo y disminuir la carga de la contribución sobre ingresos para los individuos, especialmente de la clase media. La teoría era que un impuesto sobre las ventas y una reducción en la contribución sobre ingresos iba a premiar el trabajo, iba a poner más dinero en el bolsillo a la gente, disminuiría el consumo (en una sociedad que se caracteriza por consumista), y nos permitiría capturar a los evasores e impactar la llamada economía subterránea. Aunque tenía dudas muy fuertes sobre la imposición de un impuesto al consumo, acepté la propuesta del PNP, sobre todo porque tenía que tratar de buscar un terreno común con la mayoría novoprogresista que me permitiera gobernar. En aquel momento, la discusión pública giró en torno a los beneficios para cada individuo y sector, en esencia, cuánto van a bajar los contribuciones frente a cuánto íbamos a pagar por el nuevo impuesto al consumo. Muy pocas personas levantaron dudas o presentaron argumentos sobre el efecto que dicho impuesto iba a tener sobre nuestra economía y admito que por las circunstancias políticas del gobierno dividido no hubo un análisis macro-económico que precediera a la imposición del IVU. Así fue que nació este impuesto.


La legislación de reforma contributiva con IVU se aprobó en el verano de 2006 y se implantó por etapas entre la segunda mitad de 2006 y el 2007. Tenía rebajas en la contribución sobre ingresos para individuos, que según el informe rendido por la mayoría del PNP al momento de aprobar el proyecto de ley, ascendían a $430 millones anuales y beneficiarían a 950,000 contribuyentes. La medida bajaba las tasas contributivas, ampliaba el crédito por trabajo para la clase media y el crédito a los pensionados, aumentaba las deducciones por dependientes y cuido de niños y, eliminaba el marriage penalti, entre otras medidas de beneficio para la clases media (acompaño como anejo las páginas correspondientes del informe de la mayoría del PNP en la Cámara sobre estos alivios, suscrito por el Presidente de la Comisión de Hacienda en aquél momento, el representante PNP Toñito Silva)1. La medida derogaba el arbitrio general de 6.6% que se cobraba en los muelles y lo sustituía por un IVU de 7% con aplicabilidad a todo lo que pagaba el arbitrio, más otras transacciones y ventas. Quedaron excluidos los alimentos procesados, las medicinas recetadas, la gasolina, los carros y los servicios.


Al momento de implantarse el IVU, bajaron las tasas de retención para todos los contribuyentes y el secretario del Departamento de Hacienda entonces, Juan Carlos Méndez, publicó ejemplos de cómo los diferentes tipos de contribuyentes se iban a beneficiar con las rebajas. A continuación dos tablas que he rescatado de una presentación que hizo en aquel momento el secretario Méndez con varios de esos ejemplos:




Esa fue la teoría, pero al final de mi mandato en el 2008 era evidente que lo legislado no estaba dando resultados en ninguno de sus objetivos. El gobierno no estaba recaudando más, la evasión y la economía subterránea no habían producido gran cosa y lo peor fue que la economía entró en recesión.


Algunos de los datos oficiales que tenía ante mí en ese momentos eran los siguientes: el año antes de derogarse, el arbitrio general de 6.6% produjo cerca de $589 millones. En su primer año, el IVU produjo $1,142 millones, de los cuales $911 millones correspondieron al gobierno central. Hasta ahí la ecuación parecía positiva para el gobierno. Pero la verdad con la que me enfrenté en aquél momento fue que la contribución sobre ingresos de individuos se desplomó. De $3,091 millones recaudados en el año fiscal 2005-06 bajó a $2,550 millones en el año 2008-09, una reducción de $541 millones equivalente a 17.5% menos en recaudos por este concepto. A primera vista parecía que los supuestos de la implantación del IVU se estaban dando, es decir, que la gente tenía más dinero en el bolsillo por la baja en las contribuciones sobre ingresos y que estaba gastando más, pero la realidad no era esa. Otras partidas de ingresos del gobierno también colapsaron y los recaudos totales bajaron de $8,189.2 millones en el 2005-06 a $7,203 en el 2008-09, una reducción de 12%. Por eso la aseveración contundente que hice en mi último Mensaje de Estado y que cito como introducción a este escrito. Por eso en aquel momento propuse derogar el IVU y regresar al arbitrio general.


Reconozco que desde que salí de La Fortaleza no había vuelto a examinar estos números y mucho menos lo que pasó después, pero hoy, transcurridos cerca de nueve años desde la aprobación del IVU y ante la discusión actual, los he vuelto a mirar y vale la pena que todos lo hagamos.


En julio de 2004, el Índice de Actividad Económica del Banco Gubernamental de Fomento fue de 151.2. En julio de 2005 (en mi primer año como gobernador y antes del IVU), ese índice había aumentado a 154.8. Desde esa fecha y luego de la aprobación del IVU, la caída ha sido constante y estrepitosa. Todos los años siguientes, este índice ha sido menor que el del año anterior, a tal extremo que en julio del año pasado fue de 125.1, una reducción de 19.1% si se compara con el último año pre-IVU. Obviamente, otros eventos sucedieron en ese periodo, como la efectividad plena de la eliminación de los beneficios de la sección 936 del Código federal de Rentas Internas y la pérdida de empleos en el sector de manufactura que ello conllevó; el colapso casi total del sector financiero y la banca en los Estados Unidos en el 2008 y el aumento brutal que hubo en el precio del petróleo a nivel mundial.


Por eso decidí examinar otros indicadores, especialmente aquellos atados a la teoría que acepté en aquél momento, como que el consumo en Puerto Rico era rampante y que con el IVU íbamos a poner a pagar a los evasores y a los que viven de la economía subterránea. Hoy día, las propias cifras oficiales recopiladas por el gobierno me dicen otra cosa.


Un examen de los datos sobre las ventas en Puerto Rico que recopila la Compañía de Comercio y Exportaciones, y que están disponibles para examen público en la página de internet del Banco Gubernamental de Fomento demuestra varias cosas. Primero, todos los renglones de ventas estaban aumentando hasta que se aprobó el IVU. Si vemos la cantidad total de ventas en dólares del año pre-IVU (año fiscal 2005-06) y la comparamos con los números del año en que se implantó el IVU, encontramos una reducción de 1.1%. En el año pre-IVU, las ventas totales ascendieron a $35,171 millones. No fue hasta el año fiscal 2011-12 que el total de ventas superó las del 2005-06. En ese año las ventas totales sumaron $35,895 millones, un incremento de solo 6% en nueve años. Esto equivale a un aumento promedio de apenas .6%. Estas cifras derrotan el argumento de que con el IVU los evasores y la economía subterránea entraron al sistema.


Un examen cuidadoso de los números por renglón también confirma que el IVU produjo unas caídas de las cuales todavía nuestra economía no se recupera. Veamos algunos ejemplos:




Y un renglón que me sorprendió porque lo asociamos con los más ricos y con la economía subterránea -joyería- sufrió, porcentualmente, la peor caída en el periodo post-IVU:



Esta estadística oficial evidencia que la imposición del IVU tuvo y sigue teniendo el efecto de frenar significativamente el sector de consumo, lo que a su vez ha tenido un impacto devastador sobre nuestra economía. Esto a pesar de que Luis Fortuño también redujo las tasas contributivas sobre ingresos en sus cuatro años como gobernador bajo las mismas premisas. La teoría que se me presentó y que yo acepté de que con el IVU iban a tributar los evasores y la economía subterránea nunca se dio.


Los números oficiales son todavía más reveladores si examinamos los dos renglones principales que en números absolutos han aumentado durante estos nueve años post-IVU: alimentos y venta de gasolina. A ninguno de los dos le aplica el IVU y en el caso de la gasolina, lo que verdaderamente ha ocurrido es un aumento vertiginoso en los precios del petróleo:



Si hoy tenemos un crecimiento raquítico en el sector de las ventas comparado con el año pre-IVU, es porque seguimos comprando comida (sin IVU, pero más cara) y porque los precios de la gasolina se dispararon por el aumento en el precio del barril de petróleo. En el caso de la gasolina, no es que tengamos miles de carros más o que estemos paseando más, es que el litro de gasolina subió de precio y por eso aumentaron las ventas en dólares. Si eliminamos estos renglones de la gráfica, en los nueve años post-IVU, el sector de consumo en Puerto Rico está por debajo de lo que estaba en el año pre-IVU.



De esta gráfica y de todos los datos que he compartido aquí surge con claridad que las ventas en Puerto Rico jamás han vuelto a ser lo que eran en la época pre-IVU y por eso estoy convencido de que al considerarse una nueva reforma contributiva fundamentada en tributar el consumo, vale la pena examinar el efecto macro-económico que tuvo la imposición del IVU desde el 2006 hasta la fecha.


1 - Enlace a la legislación de reforma contributiva (2006).

Publicación de la segunda edición revisada del último libro del ex Gobernador Aníbal Acevedo Vilá
Escrito el 9 de diciembre de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

Luego de publicar la primera edición del ensayo "Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado", y de aquilatar algunos de los comentarios, reacciones y críticas al texto, obtuve datos oficiales sobre la deuda de $73 mil millones del gobierno de Puerto Rico y sobre el servicio de esa deuda. Esa información me reafirmó en los elementos fundamentales de la propuesta que he presentado. Además, al obtener el monto anual del servicio de la deuda, se puede percibir con más claridad el efecto económico transformador que la propuesta esbozada tendría sobre nuestra realidad económica. Con esos datos en la mano y ante la realidad de que la primera edición impresa está prácticamente agotada, decidí realizar esta revisión de la versión digital. En este ensayo actualizado el lector encontrará, fundamentalmente, dos elementos que no estaban en el documento original:

  1. Un análisis detallado del servicio de la deuda, su impacto negativo sobre nuestra economía y un análisis numérico sobre los beneficios para Puerto Rico y Estados Unidos de la propuesta para que Estados Unidos asuma el pago de la deuda, a cambio de un control en las transferencias de fondos federales a Puerto Rico, para que se mantengan al nivel vigente al momento del acuerdo.

  2. Una recomendación de lo que he llamado, "Plan Sexenal de Desarrollo Económico", para que la liberación del pago de la deuda se convierta en un elemento transformador y de refundación de la economía de Puerto Rico.


Cómo uno de los propósitos de este ensayo es propiciar un diálogo con diversos sectores públicos y privados de Estados Unidos, con la publicación de esta segunda edición revisada, se está publicando la traducción al inglés de este ensayo.

Puede adquirir la segunda edición revisada accediendo a este enlace:
http://www.amazon.com/refundaci%C3%B3n-econom%C3%ADa-Puerto-Asociado-Spanish-ebook/dp/B00MG2QL9E/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-1&keywords=anibal+acevedo+vila

Puede adquirir la traducción al inglés de la segunda edición revisada accediendo a este enlace:
http://www.amazon.com/Toward-Economic-Refounding-Puerto-Commonwealth-ebook/dp/B00QFR1LGO/ref=sr_1_3?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-3&keywords=anibal+acevedo+vila

Following the publication of the first edition of my essay, Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado, and after weighing some of the comments, reactions and criticisms, I acquire official data on the $73 billion debt of the government of Puerto Rico and about that debt service. The information reinforced my premises on the fundamental elements of my proposal. In addition, knowing the annual amount of the debt service and the transformer economic effect my proposal would have on our economic, the actual reality may be more clearly perceived. With this more specific information, and since the first edition of this essay is nearly out of print, I decided to undertake this revision. In this updated version, the reader will find, essentially, two items missing in the original document:

  1. A detailed analysis of the debt service, its negative impact on our economy and a numerical analysis on the benefits for Puerto Rico and the United States from the proposal that the United States assume payment of the debt in exchange for controlling federal funds transfer to the Island, at the prevailing levels at the time of negotiation.

  2. A Sexennial Plan for Economic Development so that disencumbering the payment of the debt becomes a transforming and refounding element for the economy of Puerto Rico.


Since one of the objectives of this essay is to foster a dialog with various public and private sectors in the United States, the English translation is being published simultaneously with the publication of this second revised edition.

To acquire the English translation to the second revised edition, click here:
http://www.amazon.com/Toward-Economic-Refounding-Puerto-Commonwealth-ebook/dp/B00QFR1LGO/ref=sr_1_3?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-3&keywords=anibal+acevedo+vila

Aníbal Acevedo Vilá

Presentación del libro - 'Puerto Rico: política exterior sin estado soberano, 1946-1964' de la profesora Evelyn Vélez
Escrito el 17 de octubre de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

Reflexiones de un estadolibrista

Introducción

Agradezco a la profesora e investigadora Evelyn Vélez por invitarme a presentar su libro, “Puerto Rico: política exterior sin estado soberano 1946-1964”, junto al Lcdo. Alejandro Torres Rivera, vicepresidente del Colegio de Abogados y confío en que el amigo Noel Colón Martínez, quien se esperaba que estuviera con nosotros esta noche, se recupere pronto del chicungunya.

Luego de leerlo detenidamente, lo primero que hice fue contestarme, por qué y para qué se me invitó esta noche. A riesgo de equivocarme, llegué a la conclusión de que se me invitó en mi rol de exgobernador, por las posiciones que he asumido dentro del Partido Popular Democrático y por mi compromiso -como estadolibrista- con el desarrollo de un Estado Libre Asociado soberano. No aspiro a que estén de acuerdo o en desacuerdo con mis comentarios, pero sí a fomentar la discusión seria que esta publicación genera.

Este libro está fundamentado en una investigación profunda en y fuera de Puerto Rico que le tuvo que haber tomado mucho tiempo a la autora. He ahí una de las primeras aportaciones de este escrito, al exponer documentos e información sobre el tema y el periodo analizado que no eran de dominio público. Por otro lado, aunque la autora abunda sobre unos temas que generan grandes pasiones en la discusión política puertorriqueña, lo hace con gran aplomo, evitando juicios moralistas y en la mayoría de las circunstancias, dejando que el lector llegue a sus propias conclusiones. Y cuando asume posiciones, lo hace fundamentada en los hechos y los documentos estudiados. Por eso se atreve a decir, categóricamente:

“La noción del estado soberano como único actor que cuenta con personalidad jurídica para tener relaciones con otros estados, no se ajusta del todo a nuestro proceso histórico. Somos una nación sin estado soberano que llegó a desarrollar una política exterior” (a la pág. 24).

Y al emitir juicios valorativos sobre los actores políticos y gubernamentales del periodo examinado, sin aprobar todas sus acciones pero tampoco desaprobando todo lo que hicieron, puede concluir, justamente, que “estas relaciones exteriores, en gran medida secretas, afirman la visión de mundo de la élite muñocista del gobierno de Puerto Rico, que respondía a sus propios intereses y orientaciones políticas, no a la política exterior estadounidense” (a la pág. 32).

En conclusión, puedo resumir mis reacciones y conclusiones sobre el libro con tres palabras: sorpresa, admiración y reto.

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Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y el Estado Libre Asociado
Escrito el 4 de agosto de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook - Lea esto en Facebook

Al igual que la inmensa mayoría de los puertorriqueños, estoy muy preocupado con el futuro de nuestro país. Estamos ante la mayor crisis económica desde la época de la gran depresión. No importa los pasos y avances que ha dado la administración de gobierno actual para resolver esta crisis heredada, la sensación generalizada es que no se ve la luz al final del camino.

Es evidente que las alternativas reales de futuro no son las tradicionales. Confrontado con estos retos y luego de largo pensamiento, comencé a redactar un documento en enero de este año sin un propósito claro, que no fuera hacer una reflexión del momento presente que pueda servir de guía para el futuro. Lo comencé a escribir antes de que los bonos de Puerto Rico fueran degradados a nivel chatarra, antes de que se publicara el informe del GAO en marzo, antes de la aprobación de la llamada Ley de Quiebra Criolla, y mucho antes de que el tema de status tomara, nuevamente, relevancia pública.

Según pasó el tiempo y se desencadenaron los diferentes eventos de este año, el documento fue adaptándose y transformándose. Para aportar a la discusión pública seria, lo estaré publicando esta semana bajo el título HACIA LA REFUNDACIÓN ECONÓMICA DE PUERTO RICO Y DEL ESTADO LIBRE ASOCIADO. Inicialmente estará disponible en formato de libro electrónico en la plataforma de Amazon, pero eventualmente estará disponible en formato impreso. Por este medio te mantendré informado cuando esté disponible.

El escrito no está pensado ni redactado en función de la propuesta de un nuevo plebiscito, sino como una propuesta sustantiva y estratégica a corto, mediano y largo plazo. Su propósito principal es que sirva de guía para un diálogo y negociación seria con el gobierno de Estados Unidos sobre el futuro de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado.

Si algo está claro para mí es la falta de atención y comprensión que tiene Estados Unidos sobre los asuntos de status de Puerto Rico y mucho menos tiene la intensión de atenderlos adecuadamente y de forma permanente. El momento que vive Puerto Rico requiere que se atienda con creatividad e innovación la reactivación y el desarrollo de nuestra economía y su vinculación con el status. Si de algo estoy convencido es que la solución permanente a nuestra crisis tiene que ir acompañada de la solución permanente del status y tiene que partir de la verdad y dialogarse seriamente con Estados Unidos.

Tenemos que dialogar entre nosotros y con Estados Unidos. Llegó el momento de enfrentarnos de veras a la realidad que está ante nosotros y de confrontar al gobierno de Estados Unidos con esa verdad. Llegó el momento de iniciar el proceso de refundar las bases de nuestro desarrollo económico y de refundar el Estado Libre Asociado hacia un ELA Soberano. Te invito a que leas HACIA LA REFUNDACIÓN ECONÓMICA DE PUERTO RICO Y DEL ESTADO LIBRE ASOCIADO y que comencemos este diálogo sobre el futuro de Puerto Rico.

Aníbal Acevedo Vilá

EL INFORME DEL GAO: LA ESTADIDAD DESNUDA
Escrito el 27 de mayo de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook - Lea esto en Facebook

Pasadas varias semanas desde que se hizo público el informe del General Accounting Office del Congreso (GAO, por sus siglas en inglés) sobre las implicaciones de la estadidad para Puerto Rico y anticipando que pronto la Asamblea Legislativa va a tener que comenzar a trabajar el tema del status, me siento en la obligación de compartir mis reflexiones sobre el documento y sus conclusiones.

Luego de escuchar las reacciones tradicionales y en muchos casos superficiales que ha habido a este importante documento, procede una reflexión más profunda. Curiosamente, hasta ahora, casi todas las reacciones han elogiado el informe, aunque unas lo han hecho anticipando bonanza para ciertos individuos y otras la quiebra total del gobierno. Sin embargo, todas fallan en entender y explicar lo verdaderamente revelador del documento: cómo quedará la economía de Puerto Rico bajo la estadidad.

La aportación más valiosa de este informe es que destruye dos de los grandes mitos (o demagogia) del dogma estadista puertorriqueño. Primero, que la estadidad es un modelo de desarrollo económico. El informe, desde sus premisas, su análisis y sus conclusiones, destruye esta aseveración. La estadidad no es un modelo de desarrollo económico. La estadidad es, simplemente, una forma de organizar política y gubernamentalmente una federación. Lo que hace la estadidad, y por ende el estudio analiza, es cómo se aplican las reglas de organización fiscal a un posible estado federado puertorriqueño.

Por muchos años, al escuchar a los estadistas del patio, parecería que están vendiendo una especie de socialismo estadista, que la estadidad para Puerto Rico significa que nos va a tocar parte de la producción petrolera de Texas, y de las ganancias de Hollywood, y de la bonanza de Wall Street, y del turismo de Orlando. Pero la realidad es que la estadidad no tiene nada que ver con “redistribución” de la riqueza. Cada estado tiene la prosperidad económica que genera con sus propios recursos naturales y humanos.

Desde que tengo uso de razón escucho a los estadistas comparar la economía de Puerto Rico con la de Mississippi, para decir que la nuestra es mucho más pobre que “la del estado más pobre de la nación”. Esa afirmación pro estadista siempre me lleva a hacer las preguntas que los estadistas nunca contestan: ¿Por qué pasan los años y Mississippi sigue siendo el estado más pobre? ¿Es que acaso la estadidad no les ha funcionado? Para los que quieran leer en profundidad el informe del GAO, las respuestas a esas preguntas están ahí, la estadidad no es un modelo de desarrollo económico.

El segundo mito estadistas que destruye este informe es que la aplicación de los programas federales y de las leyes contributivas federales significará una bonanza para Puerto Rico y los puertorriqueños. El informe concluye lo contrario. La imposición del sistema contributivo estadounidense, un sistema diseñado para la economía más poderosa y firme del mundo, a una economía pobre y en desarrollo como la de Puerto Rico, tendrá el efecto de destruir nuestra economía.

La razón para esto es sencilla y lógica. Los sistemas contributivos se diseñan para afectar las realidades económicas del país al que le van a aplicar, no a las realidades de otro país. Pensar que la realidad económica de Puerto Rico es similar a la de Estados Unidos es un engaño y los números del informe lo demuestran.

Del lado de las nuevas asignaciones que recibirá Puerto Rico de convertirse en un estado, el informe del GAO concluye luego de analizar los programas federales más importantes, que la isla recibiría alrededor de $5,200 millones anuales. De salida, esta suma no aparenta ser muy impactante desde el punto de vista de impulso económico, especialmente si se contrasta con la experiencia más reciente. En el 2009, bajo la ley de estímulo económico federal del Presidente Obama, Puerto Rico recibió $6,887 millones en fondos ARRA, y todos sabemos que sus efectos sobre la economía puertorriqueña fueron mínimos.

Pero donde está la realidad cruda de los costos de la estadidad es en el análisis que hace el GAO sobre el impacto de la aplicación de las contribuciones federales a la economía puertorriqueña. Tomando como base los datos para los años 2009 y 2010, el GAO estima que bajo la estadidad los individuos y corporaciones hubiesen pagado $7,200 millones en contribuciones en un año. Esto es lo que pagaríamos después de aplicar el crédito por trabajo, o Earned Income Tax Credit que estaría en vigor bajo la estadidad. Es decir, aportaríamos más de lo que recibiríamos. Pero lo que no dice el GAO, pero es de fácil constatación con los números oficiales, es que en el año fiscal 2009-2010 los individuos y las corporaciones pagaron al gobierno de Puerto Rico $4,170 millones en contribuciones bajo el ELA, mucho menos que lo que hubiésemos pagado bajo la estadidad.

Veamos los números detenidamente en la siguiente tabla en la que comparo los números del GAO con los que se obtienen de los presupuestos oficiales del Gobierno de Puerto Rico:



En este renglón es que está el efecto devastador de la estadidad sobre nuestra economía. Si hoy nos quejamos de las altas contribuciones sobre ingresos que pagamos, el informe del GAO, bien leído, bien analizado y comparado, nos evidencia que la estadidad significará un aumento de por lo menos 72% en la contribución sobre ingresos de los sectores productivos del país. A este número de por sí devastador, hay que añadirle que el informe hace ese estimado en relación a las contribuciones corporativas bajo la estadidad, tomando en cuenta el éxodo de una porción alta de las industrias americanas que se encuentran en Puerto Rico, que según el documento abandonarán la isla para no pagar contribuciones federales.

En palabras sencillas, ese aumento de 72% o $3,030 millones adicionales, los pagaremos los individuos y corporaciones puertorriqueñas. Y encima, tendremos que lidiar con el aumento en el desempleo que se va a generar con la ida de las industrias americanas y con buscar los recursos para que el gobierno de Puerto Rico pueda operar (porque en esos números que comparto, no está cuánto tendríamos que pagar al gobierno del estado de Puerto Rico para que éste puedo operar).

Puerto Rico vive momentos de profunda crisis económica y fiscal. Necesitamos cambios estructurales profundos. Para mí, y lo he dicho anteriormente, esos cambios tienen que estar vinculados a una revisión de la presente relación política y económica con los Estados Unidos. Pero ya el GAO nos adelantó parte de la discusión, nos presentó la estadidad desnuda. Y el retrato no es muy bonito. Es claro que la estadidad no está diseñada para Puerto Rico y no beneficia a los puertorriqueños. Esa es la conclusión definitiva del informe del GAO. Nos falta entrar pronto en la discusión profunda y seria de cuáles son nuestras alternativas reales.


* No incluye costo de manejo y franqueo.
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