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Delusion of Puerto Rican Statehood
Escrito el 22 de junio de 2017 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

Publicado por el periódico The Hill el 21 de junio de 2017

The pro-statehood governor of Puerto Rico, Ricardo Rosselló, invited the people of the Island to vote in favor of statehood on a plebiscite held on June 11, 2017. It was a non-binding vote, held after the U.S Department of Justice rejected the first proposed ballot for not complying with the Constitution and federal law, and then kept silent on the ballot that was offered to the people. Showing a great deal of political maturity, Puerto Ricans massively declined the invitation. Even though our rate of participation in elections and past plebiscites have been between 60% and 80%, this time 77% of those entitled to vote, decided to pass.

The plebiscite was boycotted by the two major opposition parties and every important civic and political organization. The pro-statehood party spent millions of dollars on a fear campaign, telling people that if they did not vote for statehood they would be deprived of their U.S. citizenship and promising millions and millions of federal moneys if we become the 51st state. The pro-boycott forces spent zero dollars.

The outcome: with a participation rate of only 23%, statehood obtained 97% of the vote. That was the lowest participation ever in the five-status’s plebiscites held in the island. Even in 1967 with a population of one million fewer than today, 200,000 more people voted on in that plebiscite.

But the real story is not in the rate of participation but in the loss of support for statehood. With 97% of the vote, this was the lowest turnout in favor of statehood in the last 30 years.

In 1993, statehood got 788,296 votes. Five years later, making Puerto Rico the 51st garnished 728,157 votes and was defeated by None of the Above. Another vote was held in 2012, with a total support for statehood of 824,191. In 2012, 1,028,267 Puerto Ricans casted their ballot against statehood.

Now, running with no opposition, being the statehood party in total control of the government structure and spending millions of public and private dollars promoting the vote and statehood, this alternative got only a little bit more that 500,000 votes, the lowest in the last 30 years. Given the strong historical opposition to statehood, the fact that the forces opposing statehood got only 3% of the vote, is the clearest evidence that the real winner of this last plebiscite was the anti-statehood boycott.

It is amazing that with this record, the rejection from the DOJ of the original ballot and its silence on the second one, the lowest electoral participation in our history and the lowest total vote for statehood in the last 30 years, governor Rosselló is trying to create the illusion that there is a mandate for statehood.

For economic, identity and cultural reasons, statehood is a bad proposition for both Puerto Rico and the United States, and Puerto Ricans know that. Congress also knows that. It is time to move on and look for a different mutually beneficial alternative to solve the colonial status of Puerto Rico.
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Aníbal Acevedo-Vilá was governor of Puerto Rico (2005-2009) and represented Puerto Rico in Congress (Resident Commissioner 2001-2004)

COMUNICADO DE PRENSA - La consulta del domingo no cumplió ni con el proyecto de Jennifer González
Escrito el 13 de junio de 2017 - Comenta usando tu cuenta de Facebook


San Juan, Puerto Rico (13 de junio de 2017)- El exgobernador Aníbal Acevedo Vilá llamó hoy la atención a que el plebiscito del domingo pasado ni siquiera cumple con las disposiciones del proyecto de acta de admisión presentado por la comisionada residente Jennifer González ante el Congreso el 4 de enero de este año.

Por lo tanto, aún si el proyecto de González se aprobara, no podría ser ejecutado con los resultados de la consulta plebiscitaria del domingo. Acevedo Vilá dijo que el pre-requisito más importante del proyecto de González es que la votación cumpliera con la Ley Pública federal 113-76 y ello no ocurrió porque el Departamento de Justicia de Estados Unidos en ningún momento lo validó.

Acevedo Vilá hizo la advertencia en su programa de radio matutino, Sobre la Mesa, que se transmite todos los días a las 8:00 AM por Radio Isla 1320, al repasar las disposiciones del proyecto de la Cámara 260, presentado el 4 de enero de este año ante el Congreso de Estados Unidos.

Acevedo Vilá explicó que el proyecto legislativo de la comisionada residente establece en su artículo tres, que Puerto Rico se convertirá en estado en el 2025 si el pueblo vota por la estadidad en un plebiscito aprobado al amparo de la ley federal 113-76.

"Si los ciudadanos estadounidenses de Puerto Rico reafirman la opción de que el territorio sea un estado mediante un plebiscito bajo la Ley Pública 113-76, las leyes federales que no se aplican a Puerto Rico o se aplican de manera diferente al territorio que a los diversos estados, quedan enmendadas o eliminadas para dar paso al trato igualitario con los diversos estados, para el 3 de enero de 2025, como se estipulará en un plan presentado al Congreso y al presidente a más tardar 270 días después de la promulgación de esta ley por el Grupo de Trabajo del Presidente sobre Puerto Rico, y Puerto Rico se convertirá en un estado el 3 de enero de 2025", dice textualmente la legislación de la comisionada residente.

"De manera qué, la administración Rosselló no tiene un vehículo legislativo federal para implantar el resultado del domingo:, afirmó el exgobernador al precisar que "la comisionada residente tiene que coger su proyecto radicado, botarlo y explicarle al Congreso por qué tiene que responder al resultado de un plebiscito que ni siquiera cumple con lo que ella propuso en enero de este año".

"Además, tiene que explicar cómo su proyecto es compatible con el Plan Tennessee, que tampoco es mencionado en su proyecto original. Toda esta cadena de engaños y contradicciones de Rosselló y la comisionada residente hacen de todo este proceso un Plan Frenesí, sin sentido ni consecuencias", agregó Acevedo Vilá.

Victoria... ¿Qué victoria?
Escrito el 12 de junio de 2017 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

El PNP y su liderato, en su obsesión ideológica hueca, le siguen haciendo un daño permanente a su ideario asimilista. En 1998 trataron de decir que ganaron, y en Puerto Rico y Washington todo el mundo supo que fueron derrotados por Ninguna de las Anteriores. En el 2012 lo volvieron a intentar y trataron de decirle al Congreso que obtuvieron el 62% de los votos, pero nadie les creyó.

Este domingo repitieron el ejercicio, pero de forma más politiquera. En enero buscaron la aprobación del Departamento de Justicia federal para “ratificar” la victoria del 2012 a través de un plebiscito “federalizado” y en una muestra clara de su arrogancia, aprobaron una ley plebiscitaria sin consultar a otros partidos y grupos cívicos. El 13 de abril el nuevo esquema se le vino al piso cuando el Justicia federal invalidó la papeleta y les dijo que era mentira que solo la estadidad garantizaba la ciudadanía americana. Y de refilón, echó al zafacón los resultados del 2012.

Sin embargo, decidieron mantener el plebiscito y cada vez que insinuaban que la papeleta cumplía con la constitución y las leyes federales, el Departamento de Justicia de Estados Unidos aclaraba que eso no era cierto y que el gobernador lo sabía. Así las cosas, el plebiscito se convirtió en simulacro y en un meme de burla contra la estadidad.

El boicot dejó al PNP corriendo solo y su efecto real fue que este domingo el PNP y la estadidad corrieron contra sí mismos.

De los cinco plebiscitos que hemos efectuado en 1967, 1993, 1998, 2012 y ahora, el de este año es el de menor participación. Este domingo votaron 200 mil personas menos que en el de 1967, a pesar de que la población de hoy es un millón mayor. La votación refleja que votó un millón 300 mil personas menos que en el plebiscito de 2012. Y peor es que votó un millón 200 mil electores menos que en el plebiscito de 1998, que había sido el de menor participación en nuestra historia reciente. Votó menos gente que en el referéndum sobre la unicameralidad en el 2005 (que el PNP no respetó alegando la baja participación). ¿Cómo puede el PNP justificar en Washington que el país se expresó claramente con ese nivel tan bajo de participación?

El daño mayor lo hizo Ricardo Rosselló en los votos a favor de la estadidad. Desde la década de los noventa para acá, este domingo fue cuando la estadidad ha sacado el número más bajo de votos. Votaron 200 mil personas menos por esa alternativa que en 1998, que había sido el plebiscito con menos votos estadistas en la era moderna. De hecho, el voto estadista se redujo en trescientos mil, si se compara con el voto en el plebiscito de 2012, en cinco años, una reducción de 35% en el apoyo a la estadidad. Si el Departamento de Justicia hace dos meses invalidó el argumento de que el plebiscito de 2012 arrojó un resultado a favor de la estadidad, ¿con qué cara van a decir que ahora sí hay un mandato? La contestación del Congreso va a ser: hoy la estadidad tiene menos apoyo que en 1993, 1998 y el 2012.

Corriendo solos, la estadidad sacó menos votos que Rosselló para la gobernación y que el voto íntegro PNP en las elecciones del 2016.

El boicot fue un acto de afirmación y resistencia nacional, un acto de conciencia. El país no salió a votar porque nos importa el país. Nadie aquí ni en Washington se cree que la estadidad tiene un 97% de apoyo. Ya lo dice la prensa norteamericana e internacional, que destaca la baja participación como un serio cuestionamiento a los resultados.

Con un plebiscito deslegitimizado por el gobierno de Estados Unidos, y con estos números, es propio parafrasear aquella famosa frase que está grabada en la memoria colectiva como reflejo claro de una mentira y una contradicción histórica: victoria… ¿qué victoria?

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Publicada por El Nuevo Día en línea el 11 de junio de 2017

Reflexiones de la noche antes...
Escrito el 10 de junio de 2017 - Comenta usando tu cuenta de Facebook


No voy a negar que me siento extraño. Desde que ejercí mi derecho al voto por primera vez en 1980, he participado en todos los eventos electorales en Puerto Rico. He votado en todas las elecciones, plebiscitos, referéndums de enmiendas constitucionales y en todas las primarias de mi Partido Popular Democrático, y hasta en algunas primarias del Partido Demócrata. Llevo en mi sangre esa lección de Don Luis Muñoz Marín sobre la santidad del voto como instrumento de construir futuro. Admito que cada vez que me encuentro a gente que me dice que no vota en las elecciones generales, me molesto.

Pero mañana, como acto de conciencia, no voy a votar. Por eso me siento extraño. Hace unas horas, en medio de una fiesta de familia, tuve una experiencia que evidenció lo difícil de este sentimiento. Tenía en el teléfono a una de las pocas titis que me quedan vivas, Titi Luz, que debe estar cerca o tener más de 80 años. Ella, criada en esa doctrina casi religiosa de Muñoz y el PPD, no entendía por qué no debía ir a votar. Luego de explicarle, la convencí.

Mañana, no votar, es una forma de votar. Nos han querido acorralar, entrampar, dejarnos sin alternativas. Han usado y abusado del poder. Han mentido sobre las “bonanzas” de la estadidad y las supuestas consecuencias devastadoras de no pedirla. No han tenido recato ni pudor en ese abuso del poder. Han sido insensibles.

Hace tiempo aprendí que la democracia es más que un ejercicio electoral cada cuatro años. La democracia es una lucha de todos los días. Y cuando se atenta contra ella, se lucha con más fuerza y de forma creativa. Como lo hizo todo un pueblo imaginario en El ensayo sobre la lucidez del fenecido premio nobel de literatura, José Saramago, que votaron masivamente en blanco en señal de protesta. (Aquí ni votar en blanco o por ninguna de las anteriores nos lo permiten).

También aprendí que este pueblo puertorriqueño es más inteligente que sus líderes, qué en los momentos cruciales, la pauta la dicta el pueblo, no los que temporeramente ostenta el poder público. Este pueblo está dolido. Se siente que no ve la luz al final del camino. Si algo está claro ya para el pueblo, es que este evento de mañana, NO es la luz al final del camino. Por el contrario, es un intento malsano de distraernos en una quimera que no tiene nada que ver con nuestro futuro.

Por eso, mañana este pueblo va a ejercer sus verdaderas prerrogativas democráticas, resistiendo. Sí, la resistencia boricua en este momento histórico se ejerce negándose a votar mañana, como un acto de conciencia. Yo no voto mañana, porque me importa Puerto Rico. Mañana, no votar, es tu forma de votar, de gritar, de exigir que se te escuche. MAÑANA NO VOTAMOS. #ResistenciaBoricua #Boicot11J

EL INFORME DEL GAO: LA ESTADIDAD DESNUDA
Escrito el 6 de junio de 2017 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

(Publicado originalmente el 27 de mayo de 2014 en www.acevedovila.net)

Pasadas varias semanas desde que se hizo público el informe del General Accounting Office del Congreso (GAO, por sus siglas en inglés) sobre las implicaciones de la estadidad para Puerto Rico y anticipando que pronto la Asamblea Legislativa va a tener que comenzar a trabajar el tema del status, me siento en la obligación de compartir mis reflexiones sobre el documento y sus conclusiones.

Luego de escuchar las reacciones tradicionales y en muchos casos superficiales que ha habido a este importante documento, procede una reflexión más profunda. Curiosamente, hasta ahora, casi todas las reacciones han elogiado el informe, aunque unas lo han hecho anticipando bonanza para ciertos individuos y otras la quiebra total del gobierno. Sin embargo, todas fallan en entender y explicar lo verdaderamente revelador del documento: cómo quedará la economía de Puerto Rico bajo la estadidad.

La aportación más valiosa de este informe es que destruye dos de los grandes mitos (o demagogia) del dogma estadista puertorriqueño. Primero, que la estadidad es un modelo de desarrollo económico. El informe, desde sus premisas, su análisis y sus conclusiones, destruye esta aseveración. La estadidad no es un modelo de desarrollo económico. La estadidad es, simplemente, una forma de organizar política y gubernamentalmente una federación. Lo que hace la estadidad, y por ende el estudio analiza, es cómo se aplican las reglas de organización fiscal a un posible estado federado puertorriqueño.

Por muchos años, al escuchar a los estadistas del patio, parecería que están vendiendo una especie de socialismo estadista, que la estadidad para Puerto Rico significa que nos va a tocar parte de la producción petrolera de Texas, y de las ganancias de Hollywood, y de la bonanza de Wall Street, y del turismo de Orlando. Pero la realidad es que la estadidad no tiene nada que ver con “redistribución” de la riqueza. Cada estado tiene la prosperidad económica que genera con sus propios recursos naturales y humanos.

Desde que tengo uso de razón escucho a los estadistas comparar la economía de Puerto Rico con la de Mississippi, para decir que la nuestra es mucho más pobre que “la del estado más pobre de la nación”. Esa afirmación pro estadista siempre me lleva a hacer las preguntas que los estadistas nunca contestan: ¿Por qué pasan los años y Mississippi sigue siendo el estado más pobre? ¿Es que acaso la estadidad no les ha funcionado? Para los que quieran leer en profundidad el informe del GAO, las respuestas a esas preguntas están ahí, la estadidad no es un modelo de desarrollo económico.

El segundo mito estadistas que destruye este informe es que la aplicación de los programas federales y de las leyes contributivas federales significará una bonanza para Puerto Rico y los puertorriqueños. El informe concluye lo contrario. La imposición del sistema contributivo estadounidense, un sistema diseñado para la economía más poderosa y firme del mundo, a una economía pobre y en desarrollo como la de Puerto Rico, tendrá el efecto de destruir nuestra economía.

La razón para esto es sencilla y lógica. Los sistemas contributivos se diseñan para afectar las realidades económicas del país al que le van a aplicar, no a las realidades de otro país. Pensar que la realidad económica de Puerto Rico es similar a la de Estados Unidos es un engaño y los números del informe lo demuestran.

Del lado de las nuevas asignaciones que recibirá Puerto Rico de convertirse en un estado, el informe del GAO concluye luego de analizar los programas federales más importantes, que la isla recibiría alrededor de $5,200 millones anuales. De salida, esta suma no aparenta ser muy impactante desde el punto de vista de impulso económico, especialmente si se contrasta con la experiencia más reciente. En el 2009, bajo la ley de estímulo económico federal del Presidente Obama, Puerto Rico recibió $6,887 millones en fondos ARRA, y todos sabemos que sus efectos sobre la economía puertorriqueña fueron mínimos.

Pero donde está la realidad cruda de los costos de la estadidad es en el análisis que hace el GAO sobre el impacto de la aplicación de las contribuciones federales a la economía puertorriqueña. Tomando como base los datos para los años 2009 y 2010, el GAO estima que bajo la estadidad los individuos y corporaciones hubiesen pagado $7,200 millones en contribuciones en un año. Esto es lo que pagaríamos después de aplicar el crédito por trabajo, o Earned Income Tax Credit que estaría en vigor bajo la estadidad. Es decir, aportaríamos más de lo que recibiríamos. Pero lo que no dice el GAO, pero es de fácil constatación con los números oficiales, es que en el año fiscal 2009-2010 los individuos y las corporaciones pagaron al gobierno de Puerto Rico $4,170 millones en contribuciones bajo el ELA, mucho menos que lo que hubiésemos pagado bajo la estadidad.

Veamos los números detenidamente en la siguiente tabla en la que comparo los números del GAO con los que se obtienen de los presupuestos oficiales del Gobierno de Puerto Rico:

- Pago de contribuciones sobre ingresos federales bajo la estadidad según informe del GAO (2009-2010)

$7,200 millones

- Pago contribuciones sobre ingresos al gobierno de Puerto Rico según datos oficiales del Departamento de Hacienda (2009-2010)

$4,170 millones

- Aumento neto en el pago de contribuciones sobre ingresos de individuos y corporaciones bajo la estadidad

$3,030 millones

- Aumento porcentual en el pago de contribuciones sobre ingresos de individuos y corporaciones bajo la estadidad

72%

En este renglón es que está el efecto devastador de la estadidad sobre nuestra economía. Si hoy nos quejamos de las altas contribuciones sobre ingresos que pagamos, el informe del GAO, bien leído, bien analizado y comparado, nos evidencia que la estadidad significará un aumento de por lo menos 72% en la contribución sobre ingresos de los sectores productivos del país. A este número de por sí devastador, hay que añadirle que el informe hace ese estimado en relación a las contribuciones corporativas bajo la estadidad, tomando en cuenta el éxodo de una porción alta de las industrias americanas que se encuentran en Puerto Rico, que según el documento abandonarán la isla para no pagar contribuciones federales.

En palabras sencillas, ese aumento de 72% o $3,030 millones adicionales, los pagaremos los individuos y corporaciones puertorriqueñas. Y encima, tendremos que lidiar con el aumento en el desempleo que se va a generar con la ida de las industrias americanas y con buscar los recursos para que el gobierno de Puerto Rico pueda operar (porque en esos números que comparto, no está cuánto tendríamos que pagar al gobierno del estado de Puerto Rico para que éste puedo operar).

Puerto Rico vive momentos de profunda crisis económica y fiscal. Necesitamos cambios estructurales profundos. Para mí, y lo he dicho anteriormente, esos cambios tienen que estar vinculados a una revisión de la presente relación política y económica con los Estados Unidos. Pero ya el GAO nos adelantó parte de la discusión, nos presentó la estadidad desnuda. Y el retrato no es muy bonito. Es claro que la estadidad no está diseñada para Puerto Rico y no beneficia a los puertorriqueños. Esa es la conclusión definitiva del informe del GAO. Nos falta entrar pronto en la discusión profunda y seria de cuáles son nuestras alternativas reales.


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