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Publicación de la segunda edición revisada del último libro del ex Gobernador Aníbal Acevedo Vilá
Escrito el 9 de diciembre de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

Luego de publicar la primera edición del ensayo "Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado", y de aquilatar algunos de los comentarios, reacciones y críticas al texto, obtuve datos oficiales sobre la deuda de $73 mil millones del gobierno de Puerto Rico y sobre el servicio de esa deuda. Esa información me reafirmó en los elementos fundamentales de la propuesta que he presentado. Además, al obtener el monto anual del servicio de la deuda, se puede percibir con más claridad el efecto económico transformador que la propuesta esbozada tendría sobre nuestra realidad económica. Con esos datos en la mano y ante la realidad de que la primera edición impresa está prácticamente agotada, decidí realizar esta revisión de la versión digital. En este ensayo actualizado el lector encontrará, fundamentalmente, dos elementos que no estaban en el documento original:

  1. Un análisis detallado del servicio de la deuda, su impacto negativo sobre nuestra economía y un análisis numérico sobre los beneficios para Puerto Rico y Estados Unidos de la propuesta para que Estados Unidos asuma el pago de la deuda, a cambio de un control en las transferencias de fondos federales a Puerto Rico, para que se mantengan al nivel vigente al momento del acuerdo.

  2. Una recomendación de lo que he llamado, "Plan Sexenal de Desarrollo Económico", para que la liberación del pago de la deuda se convierta en un elemento transformador y de refundación de la economía de Puerto Rico.


Cómo uno de los propósitos de este ensayo es propiciar un diálogo con diversos sectores públicos y privados de Estados Unidos, con la publicación de esta segunda edición revisada, se está publicando la traducción al inglés de este ensayo.

Puede adquirir la segunda edición revisada accediendo a este enlace:
http://www.amazon.com/refundaci%C3%B3n-econom%C3%ADa-Puerto-Asociado-Spanish-ebook/dp/B00MG2QL9E/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-1&keywords=anibal+acevedo+vila

Puede adquirir la traducción al inglés de la segunda edición revisada accediendo a este enlace:
http://www.amazon.com/Toward-Economic-Refounding-Puerto-Commonwealth-ebook/dp/B00QFR1LGO/ref=sr_1_3?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-3&keywords=anibal+acevedo+vila

Following the publication of the first edition of my essay, Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado, and after weighing some of the comments, reactions and criticisms, I acquire official data on the $73 billion debt of the government of Puerto Rico and about that debt service. The information reinforced my premises on the fundamental elements of my proposal. In addition, knowing the annual amount of the debt service and the transformer economic effect my proposal would have on our economic, the actual reality may be more clearly perceived. With this more specific information, and since the first edition of this essay is nearly out of print, I decided to undertake this revision. In this updated version, the reader will find, essentially, two items missing in the original document:

  1. A detailed analysis of the debt service, its negative impact on our economy and a numerical analysis on the benefits for Puerto Rico and the United States from the proposal that the United States assume payment of the debt in exchange for controlling federal funds transfer to the Island, at the prevailing levels at the time of negotiation.

  2. A Sexennial Plan for Economic Development so that disencumbering the payment of the debt becomes a transforming and refounding element for the economy of Puerto Rico.


Since one of the objectives of this essay is to foster a dialog with various public and private sectors in the United States, the English translation is being published simultaneously with the publication of this second revised edition.

To acquire the English translation to the second revised edition, click here:
http://www.amazon.com/Toward-Economic-Refounding-Puerto-Commonwealth-ebook/dp/B00QFR1LGO/ref=sr_1_3?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1418055373&sr=1-3&keywords=anibal+acevedo+vila

Aníbal Acevedo Vilá

Presentación del libro - 'Puerto Rico: política exterior sin estado soberano, 1946-1964' de la profesora Evelyn Vélez
Escrito el 17 de octubre de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

Reflexiones de un estadolibrista

Introducción

Agradezco a la profesora e investigadora Evelyn Vélez por invitarme a presentar su libro, “Puerto Rico: política exterior sin estado soberano 1946-1964”, junto al Lcdo. Alejandro Torres Rivera, vicepresidente del Colegio de Abogados y confío en que el amigo Noel Colón Martínez, quien se esperaba que estuviera con nosotros esta noche, se recupere pronto del chicungunya.

Luego de leerlo detenidamente, lo primero que hice fue contestarme, por qué y para qué se me invitó esta noche. A riesgo de equivocarme, llegué a la conclusión de que se me invitó en mi rol de exgobernador, por las posiciones que he asumido dentro del Partido Popular Democrático y por mi compromiso -como estadolibrista- con el desarrollo de un Estado Libre Asociado soberano. No aspiro a que estén de acuerdo o en desacuerdo con mis comentarios, pero sí a fomentar la discusión seria que esta publicación genera.

Este libro está fundamentado en una investigación profunda en y fuera de Puerto Rico que le tuvo que haber tomado mucho tiempo a la autora. He ahí una de las primeras aportaciones de este escrito, al exponer documentos e información sobre el tema y el periodo analizado que no eran de dominio público. Por otro lado, aunque la autora abunda sobre unos temas que generan grandes pasiones en la discusión política puertorriqueña, lo hace con gran aplomo, evitando juicios moralistas y en la mayoría de las circunstancias, dejando que el lector llegue a sus propias conclusiones. Y cuando asume posiciones, lo hace fundamentada en los hechos y los documentos estudiados. Por eso se atreve a decir, categóricamente:

“La noción del estado soberano como único actor que cuenta con personalidad jurídica para tener relaciones con otros estados, no se ajusta del todo a nuestro proceso histórico. Somos una nación sin estado soberano que llegó a desarrollar una política exterior” (a la pág. 24).

Y al emitir juicios valorativos sobre los actores políticos y gubernamentales del periodo examinado, sin aprobar todas sus acciones pero tampoco desaprobando todo lo que hicieron, puede concluir, justamente, que “estas relaciones exteriores, en gran medida secretas, afirman la visión de mundo de la élite muñocista del gobierno de Puerto Rico, que respondía a sus propios intereses y orientaciones políticas, no a la política exterior estadounidense” (a la pág. 32).

En conclusión, puedo resumir mis reacciones y conclusiones sobre el libro con tres palabras: sorpresa, admiración y reto.

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Hacia la refundación de la economía de Puerto Rico y el Estado Libre Asociado
Escrito el 4 de agosto de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook - Lea esto en Facebook

Al igual que la inmensa mayoría de los puertorriqueños, estoy muy preocupado con el futuro de nuestro país. Estamos ante la mayor crisis económica desde la época de la gran depresión. No importa los pasos y avances que ha dado la administración de gobierno actual para resolver esta crisis heredada, la sensación generalizada es que no se ve la luz al final del camino.

Es evidente que las alternativas reales de futuro no son las tradicionales. Confrontado con estos retos y luego de largo pensamiento, comencé a redactar un documento en enero de este año sin un propósito claro, que no fuera hacer una reflexión del momento presente que pueda servir de guía para el futuro. Lo comencé a escribir antes de que los bonos de Puerto Rico fueran degradados a nivel chatarra, antes de que se publicara el informe del GAO en marzo, antes de la aprobación de la llamada Ley de Quiebra Criolla, y mucho antes de que el tema de status tomara, nuevamente, relevancia pública.

Según pasó el tiempo y se desencadenaron los diferentes eventos de este año, el documento fue adaptándose y transformándose. Para aportar a la discusión pública seria, lo estaré publicando esta semana bajo el título HACIA LA REFUNDACIÓN ECONÓMICA DE PUERTO RICO Y DEL ESTADO LIBRE ASOCIADO. Inicialmente estará disponible en formato de libro electrónico en la plataforma de Amazon, pero eventualmente estará disponible en formato impreso. Por este medio te mantendré informado cuando esté disponible.

El escrito no está pensado ni redactado en función de la propuesta de un nuevo plebiscito, sino como una propuesta sustantiva y estratégica a corto, mediano y largo plazo. Su propósito principal es que sirva de guía para un diálogo y negociación seria con el gobierno de Estados Unidos sobre el futuro de Puerto Rico y del Estado Libre Asociado.

Si algo está claro para mí es la falta de atención y comprensión que tiene Estados Unidos sobre los asuntos de status de Puerto Rico y mucho menos tiene la intensión de atenderlos adecuadamente y de forma permanente. El momento que vive Puerto Rico requiere que se atienda con creatividad e innovación la reactivación y el desarrollo de nuestra economía y su vinculación con el status. Si de algo estoy convencido es que la solución permanente a nuestra crisis tiene que ir acompañada de la solución permanente del status y tiene que partir de la verdad y dialogarse seriamente con Estados Unidos.

Tenemos que dialogar entre nosotros y con Estados Unidos. Llegó el momento de enfrentarnos de veras a la realidad que está ante nosotros y de confrontar al gobierno de Estados Unidos con esa verdad. Llegó el momento de iniciar el proceso de refundar las bases de nuestro desarrollo económico y de refundar el Estado Libre Asociado hacia un ELA Soberano. Te invito a que leas HACIA LA REFUNDACIÓN ECONÓMICA DE PUERTO RICO Y DEL ESTADO LIBRE ASOCIADO y que comencemos este diálogo sobre el futuro de Puerto Rico.

Aníbal Acevedo Vilá

EL INFORME DEL GAO: LA ESTADIDAD DESNUDA
Escrito el 27 de mayo de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook - Lea esto en Facebook

Pasadas varias semanas desde que se hizo público el informe del General Accounting Office del Congreso (GAO, por sus siglas en inglés) sobre las implicaciones de la estadidad para Puerto Rico y anticipando que pronto la Asamblea Legislativa va a tener que comenzar a trabajar el tema del status, me siento en la obligación de compartir mis reflexiones sobre el documento y sus conclusiones.

Luego de escuchar las reacciones tradicionales y en muchos casos superficiales que ha habido a este importante documento, procede una reflexión más profunda. Curiosamente, hasta ahora, casi todas las reacciones han elogiado el informe, aunque unas lo han hecho anticipando bonanza para ciertos individuos y otras la quiebra total del gobierno. Sin embargo, todas fallan en entender y explicar lo verdaderamente revelador del documento: cómo quedará la economía de Puerto Rico bajo la estadidad.

La aportación más valiosa de este informe es que destruye dos de los grandes mitos (o demagogia) del dogma estadista puertorriqueño. Primero, que la estadidad es un modelo de desarrollo económico. El informe, desde sus premisas, su análisis y sus conclusiones, destruye esta aseveración. La estadidad no es un modelo de desarrollo económico. La estadidad es, simplemente, una forma de organizar política y gubernamentalmente una federación. Lo que hace la estadidad, y por ende el estudio analiza, es cómo se aplican las reglas de organización fiscal a un posible estado federado puertorriqueño.

Por muchos años, al escuchar a los estadistas del patio, parecería que están vendiendo una especie de socialismo estadista, que la estadidad para Puerto Rico significa que nos va a tocar parte de la producción petrolera de Texas, y de las ganancias de Hollywood, y de la bonanza de Wall Street, y del turismo de Orlando. Pero la realidad es que la estadidad no tiene nada que ver con “redistribución” de la riqueza. Cada estado tiene la prosperidad económica que genera con sus propios recursos naturales y humanos.

Desde que tengo uso de razón escucho a los estadistas comparar la economía de Puerto Rico con la de Mississippi, para decir que la nuestra es mucho más pobre que “la del estado más pobre de la nación”. Esa afirmación pro estadista siempre me lleva a hacer las preguntas que los estadistas nunca contestan: ¿Por qué pasan los años y Mississippi sigue siendo el estado más pobre? ¿Es que acaso la estadidad no les ha funcionado? Para los que quieran leer en profundidad el informe del GAO, las respuestas a esas preguntas están ahí, la estadidad no es un modelo de desarrollo económico.

El segundo mito estadistas que destruye este informe es que la aplicación de los programas federales y de las leyes contributivas federales significará una bonanza para Puerto Rico y los puertorriqueños. El informe concluye lo contrario. La imposición del sistema contributivo estadounidense, un sistema diseñado para la economía más poderosa y firme del mundo, a una economía pobre y en desarrollo como la de Puerto Rico, tendrá el efecto de destruir nuestra economía.

La razón para esto es sencilla y lógica. Los sistemas contributivos se diseñan para afectar las realidades económicas del país al que le van a aplicar, no a las realidades de otro país. Pensar que la realidad económica de Puerto Rico es similar a la de Estados Unidos es un engaño y los números del informe lo demuestran.

Del lado de las nuevas asignaciones que recibirá Puerto Rico de convertirse en un estado, el informe del GAO concluye luego de analizar los programas federales más importantes, que la isla recibiría alrededor de $5,200 millones anuales. De salida, esta suma no aparenta ser muy impactante desde el punto de vista de impulso económico, especialmente si se contrasta con la experiencia más reciente. En el 2009, bajo la ley de estímulo económico federal del Presidente Obama, Puerto Rico recibió $6,887 millones en fondos ARRA, y todos sabemos que sus efectos sobre la economía puertorriqueña fueron mínimos.

Pero donde está la realidad cruda de los costos de la estadidad es en el análisis que hace el GAO sobre el impacto de la aplicación de las contribuciones federales a la economía puertorriqueña. Tomando como base los datos para los años 2009 y 2010, el GAO estima que bajo la estadidad los individuos y corporaciones hubiesen pagado $7,200 millones en contribuciones en un año. Esto es lo que pagaríamos después de aplicar el crédito por trabajo, o Earned Income Tax Credit que estaría en vigor bajo la estadidad. Es decir, aportaríamos más de lo que recibiríamos. Pero lo que no dice el GAO, pero es de fácil constatación con los números oficiales, es que en el año fiscal 2009-2010 los individuos y las corporaciones pagaron al gobierno de Puerto Rico $4,170 millones en contribuciones bajo el ELA, mucho menos que lo que hubiésemos pagado bajo la estadidad.

Veamos los números detenidamente en la siguiente tabla en la que comparo los números del GAO con los que se obtienen de los presupuestos oficiales del Gobierno de Puerto Rico:



En este renglón es que está el efecto devastador de la estadidad sobre nuestra economía. Si hoy nos quejamos de las altas contribuciones sobre ingresos que pagamos, el informe del GAO, bien leído, bien analizado y comparado, nos evidencia que la estadidad significará un aumento de por lo menos 72% en la contribución sobre ingresos de los sectores productivos del país. A este número de por sí devastador, hay que añadirle que el informe hace ese estimado en relación a las contribuciones corporativas bajo la estadidad, tomando en cuenta el éxodo de una porción alta de las industrias americanas que se encuentran en Puerto Rico, que según el documento abandonarán la isla para no pagar contribuciones federales.

En palabras sencillas, ese aumento de 72% o $3,030 millones adicionales, los pagaremos los individuos y corporaciones puertorriqueñas. Y encima, tendremos que lidiar con el aumento en el desempleo que se va a generar con la ida de las industrias americanas y con buscar los recursos para que el gobierno de Puerto Rico pueda operar (porque en esos números que comparto, no está cuánto tendríamos que pagar al gobierno del estado de Puerto Rico para que éste puedo operar).

Puerto Rico vive momentos de profunda crisis económica y fiscal. Necesitamos cambios estructurales profundos. Para mí, y lo he dicho anteriormente, esos cambios tienen que estar vinculados a una revisión de la presente relación política y económica con los Estados Unidos. Pero ya el GAO nos adelantó parte de la discusión, nos presentó la estadidad desnuda. Y el retrato no es muy bonito. Es claro que la estadidad no está diseñada para Puerto Rico y no beneficia a los puertorriqueños. Esa es la conclusión definitiva del informe del GAO. Nos falta entrar pronto en la discusión profunda y seria de cuáles son nuestras alternativas reales.

Lo bueno, lo malo y lo feo
Escrito el 3 de marzo de 2014 - Comenta usando tu cuenta de Facebook

En Casandra la semana pasada, comenté y analicé las consecuencias devastadoras que tuvieron y siguen teniendo las políticas festinadas de Pedro Rosselló. La realidad es que todos los gobiernos posteriores al de Rosselló, incluyendo el de Luis Fortuño, sufrieron las consecuencias de esas políticas y tuvieron que buscar recursos para pagar por lo que Rosselló dejó sin pagar y para tratar de cubrir el déficit estructural que produjo la Tarjeta de Salud y otros de sus proyectos. Hasta Rosselló, la norma histórica había sido que un gobernador saliente dejaba el dinero asignado para sus obras, si no le daba el tiempo de inaugurarlas en su término, y entonces las inauguraba el próximo gobernador. Así fue, por ejemplo, el Puente Teodoro Moscoso, inaugurado por Rosselló, pero para el cual Rafael Hernández Colón dejó el financiamiento resuelto. Con Rosselló, la ecuación cambió, y para mal. Los gobernadores siguientes terminaron de construir sus obras pero además tuvieron que buscar los fondos para pagarlas, porque él no se preocupó de ello.

En ánimo de entender cómo llegamos a dónde estamos y encontrar la ruta correcta hacia el futuro, propongo que demos una mirada objetiva a las transacciones financieras que le correspondió hacer a mi gobierno.

Con frecuencia leo y escucho que mi gobierno tomó prestado más de $17 mil millones en emisiones de bonos, pero el análisis no pasa de ahí. Sin embargo, si se profundiza vamos a encontrar que de las emisiones de bonos que se le atribuyen a mi cuatrienio (ver tabla adjunta), cerca del 50% de los fondos de dichas emisiones fueron para pagar deudas contraídas en cuatrienios anteriores al mío o fueron emisiones que no comprometieron al Gobierno de Puerto Rico. Eso significa que, en realidad, el cuatrienio 2005-2008 tuvo uno de los crecimientos más bajos en deuda nueva y la mayoría de esa nueva deuda se invirtió en proyectos de infraestructura para los cuales sí se dejó fuente de pago. Varios proyectos de infraestructura que inauguró Fortuño fueron iniciados durante mi administración y todos tenían fuente de pago.

Veamos lo bueno, la malo y lo feo del financiamiento público, aunque no, necesariamente, en ese orden. Durante mi cuatrienio, se destaca entre el listado de emisiones de bonos, la que se hizo en marzo de 2006 por $468 millones, que se utilizó en su totalidad, para pagar la deuda en que se había incurrido con el Banco Gubernamental de Fomento bajo Pedro Rosselló para construir el Centro de Convenciones que hoy lleva su nombre. En palabras sencillas, Rosselló comprometió a Puerto Rico con esa obra sin poner un solo centavo y le tocó a mi administración buscar los dineros para pagarla. Feo.

En diciembre 2005, la Agencia de Financiamiento Municipal del Banco Gubernamental de Fomento hizo una emisión de bonos de $413 millones para pagar préstamos de años anteriores a los municipios. Nuevamente, se trató de una gestión financiera para pagar deuda contraída antes de yo ser gobernador y que tampoco tenía fuente de pago. Entre esa deuda municipal, había $90 millones de deuda vieja del municipio de San Juan y $53 millones de deuda vieja del municipio de Bayamón. Malo.

En el blog anterior hice referencia a la mala "herencia" de Rosselló en Acueductos. Sus consecuencias todavía se están pagando. En marzo de 2008, mi administración tuvo que hacer una emisión de bonos de $1,300 millones para que la AAA pagara $850 millones que se le debía a Citigroup y el resto fue para pagarle al Banco Gubernamental de Fomento. Esos eran dineros que la AAA había tomado prestado en años anteriores a mí gobierno y no tenía como repagarlos. Desde 1995, bajo el gobierno de Rosselló, la AAA no había podido ir al mercado de bonos debido a su mala administración, pero había seguido tomando prestado sin identificar fuentes de pago. A mi gobierno le correspondió resolver ese problema heredado. Nuevamente, malo.

Pero donde más se dramatiza el problema de la deuda vieja es en las emisiones de COFINA, que ascendieron a $5,200 millones durante mi término. El producto de esas emisiones de bonos se utilizó para pagarle al Banco Gubernamental de Fomento y sus subsidiarias la deuda extraconstitucional que se había acumulado de años anteriores. Como expliqué antes, la deuda extraconstitucional es una criatura de la administración Rosselló, es deuda que se paga solo de asignaciones legislativas que nunca se incluyeron en los presupuestos y que desde entonces estaba afectando las finanzas del BGF. El propio "prospectus" de esas emisiones, es decir el documento que por mandato de ley federal obliga a describir el propósito de una emisión de bonos, evidencia claramente que no se trataba de dinero nuevo para ser "gastado" por mi gobierno, sino, 'for the purpose of financing the payment of certain debt obligations of the Commonwealth outstanding as of June 30, 2006 which are payable to GDB and PFC. Such Commonwealth debt obligations, which are payable solely from legislative appropriations, are generally referred to as the "extra constitutional debt'. COFINA se creó bajo mi gobierno para resolver el problema heredado desde que Rosselló se inventó financiar la Tarjeta de Salud con líneas de crédito, una mala práctica administración pública que replicó con otras de sus iniciativas. En mi gobierno, actuamos para resolver lo feo y lo malo.

Pero como discutí en mi anterior blog, tomar prestado no es lo malo. De hecho, la mayoría de las veces es la mejor forma de construir obras de infraestructura, de la misma forma que refinanciar la casa es, muchas veces, la mejor forma de hacerle mejoras al hogar. Lo que se construye es un activo, no es un gasto. La casa sube de valor y el país también. El problema es construirlo sin tener como pagarlo. O peor, construir lo que no se puede pagar, lo que está por encima de nuestras capacidades.

Ejemplos de lo bueno, son las emisiones de la Agencia para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) y del ELA que se hicieron durante mi administración. Con esos fondos se hicieron obras como, la ampliación del Hospital Pediátrico del Centro Médico y del Centro de Trauma en el Centro Médico de Río Piedras, mejoras sustanciales al Centro Médico de Mayagüez, la reconstrucción del Parque Cholo García de Mayagüez, donde los Indios han celebrado varios campeonatos y el Parque Centroamericano a su lado, que permitió celebrar los Juegos Centroamericanos del 2010, así como la construcción del Parque del Litoral también en Mayagüez.

De la misma forma, estos dineros permitieron las mejoras sustanciales que se hicieron a todas las carreteras de acceso a la Sultana del Oeste, así como la terminación de las obras de construcción del Coliseo Raymond Dalmau en Quebradillas, donde los Piratas celebraron su campeonato el año pasado; y la conclusión de la construcción del Centro de Bellas Artes de Humacao. Se pudo también terminar las mejoras a la Sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes de Santurce y avanzar las obras de construcción del nuevo Conservatorio de Música, así como el inicio de la esperada y necesaria canalización del Rio La Plata, la conclusión de la Ruta 66 y el inicio de su expansión, entre otros proyectos. (1)

La mayoría de los proyectos iniciado bajo mi administración los inauguró Fortuño, pero todo el dinero y el financiamiento se consiguieron bajo mi gobierno. De hecho, hasta el Gobernador García Padilla ha inaugurado alguna de las obras que se iniciaron y se dejaron adecuadamente financiadas bajo mi mandato. Así es que debe ser, que cuando se termine una obra y vaya a ser inaugurada, ya la forma de pagarla este aprobada y se sepa cuánto costó, aunque la inaugure el próximo gobernante. Eso es lo bueno.

Por lo malo y lo feo, como construir sin fuente de pago, acreditarse la obra pero que la pague el próximo, iniciar programas con líneas de crédito, es que llegamos donde estamos. Aprendamos de la experiencia. La crisis que sufrimos hoy debe servir para que nuestra democracia crezca y madure. Tenemos que asegurarnos de que nuestros gobernantes expliquen con claridad cómo se va a pagar lo que prometen. Queremos que nuestros gobernantes hagan obra, pero que al irse no nos las dejen ahí, como un desastre. Eso es lo que hay que dejar atrás.

-----------
(1) Como dato curioso, que merece recordarse, al hacerse la última emisión de bonos del ELA durante mi cuatrienio, en septiembre de 2008, las casas acreditadoras de Standard and Poor´s y Moody´s le dieron al crédito del ELA una perspectiva estable. (Pueden ver los informes en http://goo.gl/TaMT95 y en http://goo.gl/QEHKEq). Inclusive, luego de las elecciones, el 22 de diciembre de 2008 Standard and Poor´s se reafirmó en su perspectiva estable. (http://goo.gl/z3mX9w) Algo muy diferente sucedió al final del cuatrienio de Luis Fortuño, cuando el 13 de diciembre 2012 cambio la perspectiva a negativa. (http://goo.gl/xV3ZiJ).


* No incluye costo de manejo y franqueo.
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