¡EL LIBRO YA LLEGÓ!

¡EL LIBRO YA LLEGÓ! Los que adquirieron en pre-venta el libro, que he titulado ASÍ FUE… ¿Y AHORA QUÉ? Reflexiones sobre el cuatrienio 2004-2008 y sus repercusiones para el futuro, lo recibirán, como les prometí, antes de que esté a la venta en las tiendas. En los próximos días lo estaré dedicando individualmente y les llegará por correo o lo podrán pasar a buscar en las oficinas de la Editorial Cordillera a finales de esta semana. El libro, que consta de 32 capítulos, estará disponible en las tiendas a partir del 3 de noviembre a un precio de $34.99. Si no lo has adquirido todavía y lo quieres recibir antes que nadie, autografiado por mí y al precio especial de pre-venta de $30.00, tienes hasta el 31 de octubre para ordenarlo. Lo puedes ordenar por Internet en editorialcordillera.com o llamar por teléfono en horas laborables al 787-767-6188.
En el libro hago un recuento, y más importante aún, una reflexión sobre mi cuatrienio en la gobernación utilizando como pie forzao los principales discursos que pronuncié durante esos cuatro años. Treinta y dos capítulos, treinta y dos discursos, treinta y dos reflexiones, en orden cronológico. Podrás leer discursos que nunca fueron publicados porque nunca fueron escritos, como el de la Asamblea General en el Coliseo José Miguel Agrelot y el del cierre de la campaña del 2008, que los di como me salieron del corazón. Aunque el libro no es sobre la acusación federal y la eventual absolución, en todo el trayecto reconozco como una premisa fundamental que las filtraciones continuas a la prensa, los rumores, las falsedades y la acusación del 27 de marzo de 2008 en pleno año electoral, fueron eventos que marcaron casi todo mi término como gobernador y la campaña electoral. Te anticipo que sobre la acusación federal descubrirás datos e información nunca antes relatada.

De igual forma, ofrezco datos y reflexiones sobre el cierre del gobierno, la crisis presupuestaria, el establecimiento del IVU, la eliminación de las escoltas a los ex gobernadores y otros asuntos de gran impacto en aquél momento, muchos de ellos con repercusiones en el momento presente. Por la vigencia de lo vivido, en el libro presento estas reflexiones como una aportación a Puerto Rico. Reflexiones sobre lo que ocurrió en aquél momento – ASÍ FUE – y en las ocasiones que entiendo pertinente, reflexiones sobre el momento presente de crisis que vivimos – ¿Y AHORA QUÉ?

Treinta días de reflexión: de la Chardón al Choliseo

En el libro ASÍ FUE… ¿Y AHORA QUÉ? Reflexiones sobre el cuatrienio 2004-2008 y sus repercusiones para el futuro, que saldrá publicado próximamente, podrás leer discursos que nunca fueron publicados porque nunca fueron escritos, como el de la Asamblea General en el Coliseo José Miguel Agrelot y el del cierre de la campaña del 2008, que los di como me salieron del corazón. Aunque el libro no es sobre la acusación federal y la eventual absolución, en todo el trayecto reconozco como una premisa fundamental que no hay dudas de que las filtraciones continuas a la prensa, los rumores, las falsedades y la acusación del 27 de marzo de 2008 en pleno año electoral, fueron eventos que marcaron casi todo mi término como gobernador y la campaña electoral y así lo verás reflejado en el libro. Te anticipo que sobre la acusación federal descubrirás datos e información nunca antes relatada que entiendo que es importante el País conozca.
En el capítulo 26, que titulo Treinta días de reflexión: de la Chardón al Choliseo, hago un relato minucioso de todo lo que transcurrió a mí alrededor, desde los días antes a la acusación del 27 de marzo hasta la Asamblea General del PPD el 27 de abril, incluyendo el efecto y la reacción que tuvieron esos sucesos sobre mí familia. A continuación un extracto de lo contenido en ese capítulo:

Al filo de la medianoche, y después de hablar varias veces con Piti y con las personas más cercanas a mí, estaba convencido de dos cosas: no iba a renunciar a la gobernación, pero era imposible la reelección con una acusación federal a cuestas. A la misma conclusión llegó Jossie, que esa noche del 26 de marzo pasó varias horas en el PPD discutiendo los pasos que se iban a seguir con algunos líderes.

Me acosté a dormir con una extraña fuerza interna y grandes temores externos: ¿cómo iban a reaccionar mis dos hijos?; ¿cómo los iban a tratar sus amistades a raíz de lo que ocurriera?; ¿qué iba a pasar con mi madre? Aunque es una mujer de una fe y una fortaleza espiritual excepcional, su estado de salud era delicado. Siempre ha padecido de presión alta, y me atormentaba el temor de que esto le produjera una crisis. ¿Cómo iba a reaccionar la gente común y corriente? No me refiero al apoyo político. Mi gran temor era la “vergüenza pública”, que la gente que me conoce personalmente, y los que me han conocido por mi servicio público, se sintieran avergonzados de ser mis amigos.

Como ya he dicho, desde el día antes de la acusación, había concluido que era imposible pensar en la reelección en el escenario en el que me encontraba. No lo dije públicamente en ese momento porque don Miguel Hernández Agosto me aconsejó que no lo hiciera, para no dar la impresión de que estaba admitiendo la culpabilidad de los hechos que se me imputaban. Le pedí tiempo al Partido y él me lo dio. “Sobreviví” a las primeras 48 horas, y después entendí yo mismo que debía darme ese tiempo, escuchar, dialogar y reflexionar profundamente sobre todo lo que estaba ocurriendo. Ninguno de los pasos que di en las semanas siguientes estaba predeterminado por un resultado específico.

El 15 de abril… celebramos una misa en la Catedral de San Juan por el eterno descanso de Annette. Tras la misa invitamos a la familia y a unos amigos cercanos a cenar a La Fortaleza… En medio de la cena, mi hijo Juan Carlos, me dice: “Y qué, ¿ya decidiste?”. Sorprendido por la pregunta a quemarropa le digo: “Fifty-fifty”. A Juanki, que tenía dos años cuando fui electo por primera vez representante a la Cámara en 1992, nunca le ha gustado la política, y su limitada participación en eventos públicos normalmente ha sido por un sentido de solidaridad conmigo (y en ocasiones por obligación). Al decirle “Fifty-fifty” su reacción fue rápida e inequívoca: “Tienes que correr”. Su respuesta me sorprendió e inmediatamente le dije: “Es una decisión difícil, lo hablamos luego, que tenemos invitados aquí”.No conforme con lo que le acababa de decir, insistió. Para detener la conversación, le pregunté: “Y tú, ¿estás listo para ver anuncios inventados de tu papá vistiendo un mameluco anaranjado y esposado?, porque eso es lo que esta gente va a hacer en esta campaña si decido correr”. Juan Carlos me miró a los ojos y en un tono igual de firme que el que había usado para preguntarle, pero no desafiante, me contestó: “Yo aguanto”.

El viernes 18 de abril se organizó espontáneamente una vigilia en caminata desde la sede del PPD en Puerta de Tierra hasta La Fortaleza. Sin pedírselo yo, mi madre asistió. Al llegar a los portones de La Fortaleza, Piti y yo nos asomamos al balcón de mi oficina para saludarlos. Tuve que aguantarme las lágrimas, y así se reflejó en las fotos de los periódicos al día siguiente. Al subir a la residencia, pude ver que mi madre estaba llena de mucha fuerza. Para mi sorpresa, me dijo lo mismo que me había dicho Juanki algunos días antes: “Tienes que correr”.

Declaraciones autorizadas por el ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá sobre el Paro que se realizará mañana

Hoy, Puerto Rico vive uno de sus momentos más oscuros. Un gobierno que responde a unos pocos y es sordo, indolente e insensible ante los muchos. Una crisis local agravada por una crisis mundial. Un Gobernador atascado en las soluciones elitistas republicanas que empobrecieron a la clase media americana y quebraron al Mundo.
Ante esto, nuestro pueblo agoniza y se desespera. Por primera, vez se siente totalmente solo y sin voz. No vemos la luz al final del túnel.

Mañana jueves tenemos una oportunidad de encender esa luz fuerte y brillante que nos guie y nos devuelve la esperanza. Mañana no se trata de partidos ni de líderes. Se trata de unidad de propósito. Se trata de responder a ese llamado de luchar por nuestro País, por nuestra dignidad. De reclamar nuestra voz, la de cada trabajador desplazado, de cada madre luchadora, de cada estudiante que anhela progreso en su tierra. La voz que todos tenemos en la democracia pero que requiere que la defendamos todos los días.

Yo siento una gran fe y confianza en Puerto Rico. En nuestra capacidad de unirnos y levantarnos. En nuestra historia de lucha sin violencia, pero con valentía, firmeza y determinación. Puerto Rico no se quita.

Mañana todo puertorriqueño que pueda caminar y asistir debe estar en la marcha. Que sirva para ver la luz al final del túnel. Que cada puertorriqueño sienta la fuerza de la unidad de voluntades. Que nuestros hijos vean que Puerto Rico es primero y por él luchamos. Hagámoslo en paz y con alegría. La alegría de ver que estamos dispuestos a rescatar y sanar a Puerto Rico y a defender el derecho al trabajo y al progreso de cada puertorriqueño.

Aunque no físicamente, estaré allí con toda las fuerzas de mi alma. En este momento lo que yo haga no es lo verdaderamente importante o noticioso. El importante eres tú. La noticia eres tú. La noticia es la fuerza y unidad de nuestro pueblo.

Comentario sobre las escoltas

Me reafirmo en que las escoltas policíacas son un privilegio que los ex gobernadores no necesitan y por el cual el País no debería tener que pagar ni un solo centavo. Las decisiones del Tribunal Supremo, aunque hay que aceptarlas y respetarlas, pueden ser buenas o pueden ser malas, pueden ser sensibles o pueden ser insensibles y pueden ser afortunadas o bien desafortunadas. En lo que a mi respecta, no necesito las escoltas y no las aceptaré.

Veda Electoral

El libro ASÍ FUE… ¿Y AHORA QUÉ? ya se fue para la imprenta. Debe estar disponible para la venta en los comercios en noviembre, aunque todavía puedes adquirirlo a través del Internet (editorialcordillera.com) o por teléfono [(787) 767-6188] y lo recibirás por correo anticipadamente.
En el libro hago un recuento, y más importante aún, una reflexión sobre mi cuatrienio en la gobernación utilizando como “pie forzao” los principales discursos que pronuncié durante esos cuatro años. Treinta y dos capítulos, treinta y dos discursos, treinta y dos reflexiones, en orden cronológico. Por la vigencia de lo vivido, en el libro presento estas reflexiones como una aportación a Puerto Rico. Reflexiones sobre lo que ocurrió en aquél momento – ASÍ FUE – y en las ocasiones que entiendo pertinente, reflexiones sobre el momento presente que vivimos – ¿Y AHORA QUÉ?

Para que tengas una idea de lo que puedes esperar en el libro, te adelanto parte de las reflexiones que hago en el capítulo 25. En ese capítulo se reproduce mi último Mensaje de Presupuesto y hago unos señalamientos sobre la controversia que han creado este año en torno a los supuestos nombramientos que se hicieron bajo la supuesta veda electoral. A continuación parte del texto del libro:

Al aprobar el presupuesto para el año 2008-09, la Legislatura del PNP incluyó en la Resolución Conjunta de Presupuesto el siguiente lenguaje:

A partir del 1ro de julio de 2008 y hasta dos meses después de la celebración de las elecciones generales se prohíbe el reclutamiento de personal con cargo a las asignaciones consignadas para gastos de nómina a través de esta Resolución Conjunta, excepto los cambios como resultado de la terminación del periodo probatorio, renovaciones de empelados transitorios e irregulares y la imposición de medidas disciplinarias. Se exceptúa de esta disposición el reclutamiento del personal relacionado al área de la salud, educación y seguridad que preste servicios directamente a la ciudadanía: las Ramas Legislativas y Judicial, los municipios y cualquier otra excepción conforme a las disposiciones establecidas en ley para regular el proceso electoral. Disponiéndose, que durante dicho periodo tampoco podrán tramitarse en los expedientes de personal, nombramientos de ninguna índole con efecto retroactivo.

… Firmé el Presupuesto el 23 de julio de 2008, con una Declaración Explicativa de 17 páginas.

… Nosotros aplicamos la veda electoral con toda la rigurosidad que establece la Ley de Personal y también aplicamos la “veda extra” que los legisladores PNP nos impusieron, pero con la interpretación correcta.

Pero sorpresivamente, la administración Fortuño quiso crear una controversia donde no la hay y aumentar la incertidumbre y ansiedad de los empleados públicos. En su opinión de 9 de julio de 2009 el Secretario de Justicia Sagardía concluye que bajo nuestro ordenamiento constitucional un Gobernador no puede emitir una Declaración Explicativa en la que se instruya a los jefes de la Rama Ejecutiva a interpretar e implantar una disposición de ley de una forma particular. En su opinión, el Secretario omite (o no conoce) que la práctica de firmar leyes acompañándolas de una Declaración Explicativa (“signing statement”) tiene profundas raíces en la práctica constitucional norteamericana, de donde nosotros replicamos nuestro modelo de separación de poderes. Fue una práctica usada por los Presidentes Ronald Reagan y Bill Clinton y fue intensamente utilizada por el Presidente George W. Bush, dando instrucciones incluso para que un artículo de una ley que acababa de firmar no fuera seguido por las agencias del Ejecutivo porque él entendía que era inconstitucional.

La mayor ironía a la superficialidad de la opinión del Sagardía es que pocos días después, el 8 de agosto de 2009, el diario The New York Times, en su primera plana, reseñó que en solo siete meses, el Presidente Barack Obama había comenzado a utilizar intensamente el mecanismo de la Declaración Explicativa. Me imagino que Sagardía le notificará al Presidente Obama que está actuando ilegal e inconstitucionalmente. (Irónicamente, Sagardía lo que ha hecho es quitarle poderes a su Gobernador cuando en el futuro tenga una controversia sobre la interpretación de una parte de un proyecto de ley aprobado por la Legislatura.)

Debo decir que toda esta controversia artificial que ha creado la administración Fortuño es sobre algo más profundo e importante: están buscando excusas para justificar el despido de miles de empleados públicos. La realidad es que nadie en el presente Gobierno ha podido refutar que le entregamos un Gobierno con 17 mil empleados menos que los que había cuando llegamos al poder en enero de 2005. 17 mil empleados públicos menos sin botar a nadie y sin privatizar.

Como esa es la verdad pero tienen un empeño de botar empleados públicos, usan – y la prensa repite sin profundizar – que desde el 1ero de julio al 31 de diciembre de 2008 se realizaron más de cincuenta mil transacciones de personal. A los que hayan seguido esta reflexión, se habrán dado cuenta del juego de palabras: se trata de “transacciones” no “reclutamientos”. Más aún, no dicen que la inmensa mayoría de esas transacciones fueron en el Departamento de Educación por el inicio de clases en agosto. No dicen que miles de esas transacciones son traslados, descensos, ascensos, reubicación de personal, etc., que NO estaban prohibidas por la legislación que ellos aprobaron. Por eso, tras varios meses desde el comienzo del nuevo Gobierno, no se han atrevido a decir públicamente cuántas de esas cincuenta mil transacciones son nuevos nombramientos, ni a cuántos de verdad le aplicaba la “veda extra” que aprobaron. Todo esto es tan cierto, que en su opinión del 9 de julio, el Secretario Sagardía no se atreve a decir que esas transacciones son ilegales, indicando que eso es algo que le corresponde determinar a la Oficina de Recursos Humanos del Estado Libre Asociado(OREHLA), caso a caso.

A mayor injusticia, mayor tiene que ser nuestra determinación de luchar

Desde el pasado viernes Puerto Rico se ha confrontado con una nueva realidad: un gobierno que ha tomado la decisión de “resolver” los problemas presupuestarios tirando al desempleo a 17 mil puertorriqueños, todos empleados públicos, pilares de nuestra clase media tan maltrecha. Desde el viernes me he debatido sobre si debo expresarme sobre esta tragedia en este momento, pero las historias de dolor humano que hemos visto y escuchado, la falta de sensibilidad ante el dolor y el sentido de desesperanza en el País, me obligan a hacerlo y a compartir contigo algunas reflexiones.
Cómo uno enfrenta los retos de la vida, en gran medida lo predetermina de dónde uno viene y cuál es la visión de mundo que se tiene. Ahí está la diferencia de cómo enfrentamos los retos en el pasado y lo que hoy estamos viviendo.

¿Es el despido de empleados públicos la solución correcta? Cuando fui Gobernador y tuvimos que enfrentar la crisis presupuestaria me hice la misma pregunta y la contesté en la negativa. Mis razones entonces para rechazar el despido de empleados públicos son las mismas para oponerme hoy. Nuestro mayor problema económico no es que el gobierno sea demasiado grande sino que el sector privado es demasiado pequeño. Despedir empleados públicos en momentos en que el sector privado no está creciendo es una invitación para agudizar la situación económica. Hoy la situación es todavía más complicada, porque no se trata solamente de que el sector privado no crece sino de que tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos, el sector privado está decreciendo.

Esa posición fue validada recientemente en un informe publicado en mayo de 2009 por el Centro para una Nueva Economía (CNE), una organización sin fines de lucro que realiza análisis económicos y presupuestarios independientes. En ese informe, el CNE analiza los datos sobre la cantidad de empleados públicos que hay en Puerto Rico y los compara con los que hay en Estados Unidos. El informe dice específicamente:

“Contrario a lo que es la percepción generalizada, si comparamos el número de empleados públicos en Puerto Rico a nivel estatal y municipal por cada 100 habitantes con el de Estados Unidos la diferencia no es tan significativa. En 2006 (último año para el que se tiene la data) había 19, 327,000 empleados estatales y locales en los Estados Unidos para una población de 299, 157,000. Esto nos da 6.46 empleados estatales y locales por cada 100 habitantes. De acuerdo a la Junta de Planificación, en 2006 había 287,000 empleados estatales y municipales de una población de 3, 928,000 habitantes en Puerto Rico. Esto nos da un ratio de 7.32 empleados estatales y municipales por cada 100 habitantes en Puerto Rico. Por ende, aunque el ratio es levemente mayor en Puerto Rico la diferencia no es tan grande como usualmente se ha proyectado. Esta información apoya la aseveración de que el problema en Puerto Rico es que el sector privado es relativamente pequeño y no que el gobierno es demasiado grande”. (Traducción y énfasis nuestro)

Segundo, un empleado público que es cesanteado y que no puede conseguir un empleo en el sector privado se convierte en una carga económica para el gobierno. Además de seguro por desempleo y PAN, ese empleado público pierde su plan médico y como consecuencia pasa a ser un participante del plan de salud del gobierno. En muchos casos, si ese empleado público tenía a sus hijos en una escuela privada, los tiene que mover a una escuela pública, aumentando las presiones presupuestarias sobre el sistema público de enseñanza, y ni mencionar lo que pasa si pierde su casa o su carro. Al final del día, un empleado público que es despedido y se convierte en un desempleado es una carga presupuestaria aún mayor para el gobierno.

Pero la tercera y principal razón por la que me opuse y me opongo al despido masivo de empleados públicos es porque son seres humanos, hombres y mujeres decentes, que en lugar de estar viviendo de la dependencia aceptaron el reto de trabajar y luchar para ser autosuficientes. Ayer vi en televisión una mujer llorando diciendo exactamente eso, que estaba echando hacia adelante a sus hijos con el trabajo que le quitaron el viernes y que el gobierno parece que ahora quiere que ella viva del mantengo. Esas 17 mil personas no son un número ni una estadística, son madres, padres, hijos, abuelos, hermanos, tías, vecinos, amigos. Si un gobierno, el que sea, les dio la oportunidad de trabajar, es deber del gobierno buscar las formas correctas de protegerles ese empleo.

¿Es el gobierno el problema? Obviamente, el Gobernador Fortuño tiene una visión diferente de la vida y del gobierno. Su visión de mundo y de gobierno es la visión republicana, aquella que entiende que el gobierno es un impedimento y que la salvación a todo está en el sector privado. En su toma de posesión el Gobernador Luis Fortuño dijo: “Eres tú mismo quien ha llegado al convencimiento de que el gobierno ha dejado de ser la solución a tus problemas y en vez se ha convertido en el problema que juntos tenemos que solucionar”.

Ese pensamiento sale directamente de la frase de Ronald Reagan, “government is the problem”, fundamento de una filosofía republicana y conservadora de gobierno que hoy está muy desprestigiada en los Estados Unidos y en el Mundo. En momentos en que el gobierno de Estados Unidos (y muchos gobiernos a través del Mundo) han tenido que salir a salvar al sector privado de la banca, los seguros y al sector automotriz, me resultó sumamente revelador y preocupante que estas fueran las primeras palabras del nuevo Gobernador. Para él, esos 17 mil puertorriqueños, como empleados públicos eran parte del problema y ahora en la calle, él cree que serán parte de la solución.

¿Cuán importante es la justicia social para el gobierno? Nuevamente aquí volvemos a la visión de la vida y del gobierno que se tiene. Es dramático que la mayoría de los despidos que se han hecho y que se han anunciado son de entre los empleados más humildes – miles de conserjes y empleados de mantenimiento – y han ocurrido en las agencias de atención a los sectores más necesitados de nuestra sociedad. Nuevamente, es obvio que ha prevalecido la mentalidad republicana de gobierno. Las agencias que dan servicios a los ancianos, a las mujeres, a las comunidades especiales y a las familias más necesitadas, son las más afectadas por estos despidos y en muchos casos la agencia o el programa, prácticamente, han desaparecido. Igual está ocurriendo en las agencias que promueven las artes y nuestra cultura. Esto no es accidente, nuevamente responde a la visión de País que se tiene y al rol que basado en esta visión se le adjudica al gobierno. No olvides que para los republicanos si los pobres son pobres es por culpa de ellos. Such is life.

¿Dónde está la sensibilidad? Decirle a los miles de puertorriqueños y puertorriqueñas que se quedaron sin trabajo y a sus familias que “lo peor ya pasó” es de por sí un acto grave de falta de sensibilidad. ¿Qué lo peor ya pasó para miles de personas que no saben cómo van a pagar su casa, su carro ni la escuela de sus hijos? ¿Qué lo peor ya pasó cuando no se tuvo ni tan siquiera la sensibilidad de evitar que parejas fueran despedidos a la vez? ¿Qué lo peor ya pasó si luego del empleo lo próximo que van a perder es su seguro médico? ¿Qué lo peor ya pasó cuando el País se confronta con la Navidad más triste en muchos años? Esa insensibilidad también la hemos visto en la forma privilegiada en que los miembros de alto nivel en esta administración tratan a familiares y allegados. Todos los asesores del Gobernador Fortuño ganan hoy muchísimo más ingreso que lo que ganaban mis asesores (incluyendo los tres que están bajo investigación y que fueron relevados de sus responsabilidades principales de asesoría, pero no relevados de sus sueldos). El “Chef Ramiro” de la Fortaleza gana cerca de $2,000 mensuales MÁS que el chef anterior y el mismo cuadro lo vemos en prácticamente todas las agencias y corporaciones públicas. Los jefes ganan muchísimo más que lo que devengaban los que tenían esas mismas posiciones en el pasado gobierno.

Se que hay mucho dolor y tristeza en el pueblo de Puerto Rico. Además del dolor de los afectados, hay un dolor todavía más profundo y peligroso: el que surge del sentido de impotencia y la falta de esperanza. A todos los puertorriqueños y a todas las puertorriqueñas les recuerdo que el ejercicio democrático no se limita al ejercicio del derecho al voto cada cuatro años. Defender y reclamar los derechos y la dignidad individual y colectiva tiene que ser un ejercicio diario. Te lo puedo asegurar, a mayor injusticia, mayor tiene que ser nuestra determinación de luchar. Ejerce, reclama, defiende tus derechos y tu dignidad. No pierdas la esperanza y lucha. No te quites.

En educación, el cambio es hacia el pasado

Recuerdo claramente la última reunión que tuve como Gobernador en La Fortaleza con el equipo de funcionarios del Departamento de Educación federal encargados de Puerto Rico, el 5 de agosto de 2008 en la tarde. En diciembre de 2007 el Secretario Aragunde y yo habíamos viajado a Washington DC para firmar un nuevo acuerdo con el Departamento de Educación federal que reconocía los cambios positivos que se habían alcanzado y trazaba la ruta futura en la relación del Departamento de Educación de Puerto Rico con el gobierno federal. Ese acuerdo era la continuación de uno que se había firmado durante la gobernación de Sila Calderón y la dirección de Cesar Rey en octubre de 2004. Ese acuerdo de 2004 nos sacó de la lista negra de alto riesgo o high risk en la que habíamos caído como consecuencia de los años desafortunados de Víctor Fajardo. El acuerdo de 2007 era una reafirmación de que íbamos por la ruta del cambio verdadero.
La reunión de agosto era para que las autoridades federales nos dejaran saber por dónde andábamos en el cumplimiento de lo acordado en diciembre de 2007. En esa reunión la respuesta de los funcionarios federales fue de total satisfacción. El cambio positivo se veía.

Al otro día de la reunión, en una nota publicada por El Nuevo Día con el titular En Ley Educación, el resultado de la reunión se reseñaba de la siguiente manera:

“En los pasados dos años hemos visto progresos sorprendentes. Nuestro mensaje es: mantengan el curso y haciendo lo que han estado haciendo”, dijo Phil Maestri, director de la Unidad de Evaluación de Riesgo del Departamento de Educación federal tras reunirse con el Primer Ejecutivo y el secretario de Educación, Rafael Aragunde.

Atrás quedaban los años de la debacle de Fajardo, que nos llevó a ser considerados como una jurisdicción de “alto riesgo” en el manejo de los fondos federales de educación. Aquella tarde en esa reunión confirmaba que todo el esfuerzo que habíamos realizado y los sacrificios habían valido la pena y que era obvio que habíamos hecho lo correcto y que ya no había vuelta atrás. Obviamente, me equivoqué.

Cuando hace unas semanas observé la debacle que vivimos con el inicio de clases comencé a preocuparme. Si esta administración no puede siquiera tener las escuelas mínimamente listas para el comienzo del curso escolar ni nombrar a los conserjes que hacen falta en momentos en que nos enfrentamos a una epidemia de salud cuyo principal antídoto es la higiene, ¿cómo andaría el manejo de los cientos de millones de dólares que recibe el Departamento de Educación en fondos federales? Esa preocupación se acrecentó cuando el Secretario Carlos Chardón dijo en una entrevista que en Puerto Rico no había política pública educativa porque todo lo mandaban los federales. Mi experiencia me dice que cuando un burócrata local se comienza a quejar de la burocracia federal es porque anda en problemas.

Hoy la preocupación trasciende consideraciones partidistas. La carta de Phil Maestri dirigida al Gobernador Luis Fortuño y el Secretario de Educación con fecha del 21 de agosto debe provocar que todos, sin distinción de partidos o visiones de país, nos movamos para cambiar el rumbo otra vez equivocado que lleva nuestro Departamento de Educación. En esa carta de 10 páginas se detallan fallas serias y atrasos en los que ha incurrido el Departamento de Educación bajo el binomio de Fortuño y Chardón para continuar la ruta trazada por mutuo acuerdo con las autoridades federales de educación.

A continuación, un resumen breve de sólo algunos de los serios señalamientos que se hacen en la carta:

1. La confirmación de que hay una seria preocupación por los traslados de personal realizados durante este año 2009. Específicamente, la carta hace referencia al traslado de 78 de los 89 “Assistant Superintendent”. En la carta se advierte sobre la preocupación de que con esos traslados, los Distritos Escolares se queden sin supervisión adecuada para el manejo de fondos y programas federales.

2. Preocupación de que el personal trasladado que se paga con fondos federales, ahora se dedique a labores estatales, lo cual sería ilegal. Menciona que el Departamento de Educación de Puerto Rico les informó que el personal trasladado será pagado con fondos estatales, pero nadie les ha corroborado dicha información. Esta situación me levanta a mí la siguiente interrogante de orden administrativo: ¿si tenemos una crisis presupuestaria estatal, qué sentido tiene que funcionarios que son pagados con fondos federales sean reasignados a posiciones estatales para su salario tenga que salir ahora de los fondos del Gobierno de Puerto Rico?

3. Atraso en los resultados de las pruebas de aprovechamiento académico.

4. Falta de notificación a los padres y madres antes de que comenzara el semestre en agosto sobre las opciones de escuela que tenían para sus hijos, violando de esta forma disposiciones de la ley federal de educación.

5. Preocupación de que por los recortes de personal y reubicaciones se incapacite al Departamento para manejar fondos federales, incluyendo los nuevos fondos del estímulo económico de la Administración Obama.

6. En seis de los ocho objetivos acordados en diciembre de 2007 para el área de educación especial, la carta concluye que el Gobierno de Puerto Rico está en incumplimiento.

7. Atraso en el suministro de información escolar bajo el programa EDfacts. La carta señala que Puerto Rico es la única jurisdicción de Estados Unidos que ha fallado en presentar esta información. En el último año de mi administración nuestro desempeño en esta área nos colocaba entre las mejores 25 jurisdicciones de Estados Unidos. De los mejores al peor en sólo ocho meses es un gran paso en retroceso.

8. La carta expresa una seria preocupación sobre la legislación propuesta por el presente gobierno para crear la figura del auditor general debido a que no han sido informados sobre cómo este nuevo funcionario, que le va a responder a la Oficina de Presupuesto y Gerencia, va a impactar al Departamento de Educación. La comunicación llega al extremo de señalar que llevan semanas pidiendo que se les someta una traducción al inglés de la legislación y no la han recibido.

Estos son sólo algunos de los serios señalamientos contenidos en esta carta. La conclusión es clara: el cambio en el Departamento de Educación de Puerto Rico llegó para echar hacia atrás lo adelantado. En sus conclusiones, la carta indica lo siguiente, y copio textualmente en inglés, con énfasis a las partes que considero más importantes:

The Department (federal) takes very seriously PRDE´S recent set-backs and lack of progress in the specific areas described above and its lack of response to date to our numerous requests for written information, including our request for a written proposal addressing the serious impact of PRDE´s staffing changes

En palabras sencillas, lo ocurrido en los pasados ocho meses, el Departamento de Educación federal lo describe como un “retroceso” y una “falta de progreso”. Ante este lamentable cuadro, las posibles acciones del Departamento de Educación federal podrían tener consecuencias nefastas para nuestro sistema educativo.

Todo lo que logramos adelantar bajo la Gobernación de Sila Calderón y el liderato de Cesar Rey y bajo mi administración con Rafael Aragunde para recuperar la credibilidad de Puerto Rico y liberar el flujo de fondos federales, está a punto de perderse. La carta hace además, la siguiente advertencia:

Consequently, the Department is considering exercising the enforcement actions outlined in both the FFY 2009 special conditions and the 2007 Compliance Agreement, including but not limited to, reinstatement of high-risk status under 34 CFR 80.12.

Estamos a punto de regresar a la era de Víctor Fajardo, es decir a los niveles más pobres de administración pública en nuestro Departamento de Educación. En su carta a Fortuño y a Chardón el Departamento de Educación federal sólo le da 10 días al Gobierno de Puerto Rico para responder a estos serios señalamientos.

Todos debemos estar concientes de que regresar a la clasificación de “alto riesgo” es el equivalente a que el Departamento de Educación sea puesto en sindicatura. Nos tomó muchos años y esfuerzos salir de esa condición luego del desastre dejado por Víctor Fajardo. Evitar que vuelva a ocurrir tiene que ser una causa común de todos los que creemos en la educación como el principal medio de echar hacia adelante a Puerto Rico. Por eso, una vez más le propongo al Gobernador Luis Fortuño que constituyamos un grupo de trabajo conjunto con las personas que él designe y de su confianza y de las personas de mi administración que trabajaron estos asuntos y se ganaron la confianza de los funcionarios federales que monitorean a Puerto Rico para enfrentar este reto. Es momento de cambiar el curso equivocado que ha tomado el presente Departamento de Educación y remar juntos por le educación de nuestros estudiantes. El tiempo apremia.

Declaraciones ante el fallecimiento del Senador Edward Kennedy

Lamento profundamente el fallecimiento del Senador Edward Kennedy y me uno a todas las expresiones de duelo para con su familia que se han emitido desde que se conoció la triste noticia sobre su muerte. Ted Kennedy fue un gran amigo de Puerto Rico y un amigo personal. Estados Unidos pierde hoy su mejor y más eficiente senador en una generación y Puerto Rico pierde a un importante aliado de las causas justas de nuestro pueblo. Recuerdo claramente cómo Kennedy fue la pieza clave para que se le diera a Puerto Rico trato justo en la legislación de reforma educativa que se aprobó en el Congreso en el 2001. Como Comisionado Residente, trabajé con él en su rol de Presidente de la Comisión de Educación del Senado y pude ver de cerca su compromiso con la educación y con Puerto Rico. Gracias a él, logramos que se aprobara lo que ha sido la legislación congresional de educación más importante para Puerto Rico en los pasados 10 años, que significó para un aumento de cerca de $500 millones anuales para la Isla en fondos federales para el Departamento de Educación. Con su partida se pierde un importante aliado en el objetivo de lograr trato justo para Puerto Rico en la reforma de salud que se considera actualmente en Washington. Más recientemente, en el 2006 y a petición mía, Kennedy fue el co autor junto al Senador Robert Menéndez, de la legislación para autorizar al pueblo de Puerto Rico a convocar una Asamblea Constituyente para atender el tema de status de la Isla. En el plano personal, Kennedy fue un gran amigo que estuvo a mi lado en los momentos de celebración, pero también en los momentos difíciles. En el 2004 grabó un anuncio de TV para mi campaña a la gobernación y en un hecho poco conocido, vino a visitarme la víspera de mi toma de posesión como Gobernador para desearme éxito en mis gestiones. Nunca olvidaré y siempre le agradeceré que a los pocos días de la acusación federal injusta en mi contra, me llamara para darme aliento y reafirmarse en su confianza hacia mi persona. Lo mismo hizo luego del veredicto de absolución, para celebrar conmigo que se había hecho justicia. No hay duda de que Puerto Rico va a extrañar a ese gran amigo, poderoso, sensible y defensor de las causas más justas y nobles.

Momento de Reflexión

Hace un tiempo expresé que me reservaría cualquier juicio sobre la gestión del Gobernador Luis Fortuño hasta que pasara un año de su mandato. También señalé que le deseaba el mayor de los éxitos, porque de él dependía el bienestar del País. Hoy me reafirmo en esas expresiones.
Pero el momento que vive Puerto Rico como resultado de las acciones y/o inacciones de los pasados siete meses y medio, requiere que hagamos un alto, que meditemos y reflexionemos por el bien de todos. Al desasosiego y el pesimismo económico de los pasados meses, se suma en las últimas semanas una sensación de colapso en la gestión de seguridad, educativa y de salud. Momentos como este requieren del mayor desprendimiento patriótico de todos nosotros.

Es el momento de darle un voto de confianza al señor Gobernador y de todos hacerse disponibles para lo que él necesite de nosotros. A tres años y tres meses de una elección no es el momento de ventajerías ni de venganza política. Si el Gobernador no logra cambiar el rumbo ahora, la recuperación económica podría durar décadas. Si el Gobernador fracasa, perdemos todos. Pierden los que se quedan sin trabajo y sin esperanza de obtener un nuevo empleo pronto, pierde el bolsillo de todos porque la recuperación será más lejana y pierden nuestros niños y niñas que no recibirán una educación adecuada. Pierden los que no recibirán la atención de salud que se merecen y pierden las familias que se sienten inseguras hasta dentro de sus propios hogares.

Señor Gobernador, usted recibió un mandato claro e inequívoco de cambio, con control absoluto de la Cámara, el Senado, y la Comisaría Residente en Washington, así como de la mayoría de las alcaldías. Marque la ruta. Busque el consenso y marche hacia adelante.

El Estado Libre Asociado no perdió las pasadas elecciones; las perdí yo y el Partido Popular Democrático

Como en este momento me encuentro escribiendo el libro “Así fue. ¿Y ahora qué? Reflexiones sobre el cuatrienio 2004-2008 y sus repercusiones para el futuro”, sobre mis experiencias en los cuatro años que tuve la responsabilidad de gobernar a Puerto Rico, he estado repasando varios documentos personales, entre ellos las encuestas que encomendé durante los años de 2005 al 2008. En el libro voy a compartir datos que nunca he compartido sobre mis encuestas y mis reflexiones sobre las mismas. Como ustedes saben, he tomado la determinación de mantenerme al margen de la mayoría de las discusiones públicas y sobre asuntos del Partido Popular Democrático, pero como he visto que en los últimos meses se ha abierto una franca discusión dentro de nuestra colectividad sobre el tema del status, me siento obligado a compartir en este momento unos datos que pueden servir de guía a los que se interesan en este tema.
Se ha pretendido vincular la derrota que yo sufrí y que sufrió el PPD en noviembre de 2008 a las discusiones y posturas que el Partido adoptó sobre el asunto del status, particularmente el desarrollo del Estado Libre Asociado fundamentado en la soberanía del pueblo. Nada más lejos de la verdad. Quien perdió las elecciones fuimos yo y el Partido Popular.

El encuestador que yo usé durante la pasada campaña electoral y en gran parte de mi carrera política es el mismo que el PPD ha usado desde Rafael Hernández Colón y que usó Sila Calderón en todas sus campañas: Peter Hart. Esas encuestas reflejaron la fortaleza del ELA todo el tiempo que duró mi cuatrienio. En mayo de 2005 la encuesta de Hart reflejaba un apoyo de 41% para el ELA, de 8% para la libre asociación, 39% de apoyo para la estadidad y un 3% para la independencia. Un año después, para junio de 2006, el apoyo al ELA había subido a 43%, la libre asociación bajó a 5%, la estadidad subió a 41% y la independencia se quedó en 3%, para una ventaja de 2% para el Estado Libre Asociado.

La posición del ELA se fortaleció, no se debilitó en el 2008. La encuesta de Peter Hart de febrero del 2008 tenía al ELA con 46%, a la libre asociación con 3%, la estadidad con 43% y la independencia con 4%, para una ventaja del ELA de 3%. Mucho se ha especulado sobre la Asamblea General del 27 de abril de 2008 en el Choliseo, donde el PPD se reafirmó en su postura de desarrollar el ELA fundamentado en la soberanía del pueblo. Sobre esa Asamblea General y lo allí aprobado abundaré en el libro. Pero aunque repito que el tema de status fue apenas discutido en la campaña por los partidos, en la última encuesta de octubre de 2008, realizada del 23 al 26, volvimos a hacer la pregunta sobre status. Los resultados: ELA 48%, libre asociación 2%, estadidad 42% e independencia 4%. El ELA había ampliado su ventaja a 6%.

Las encuestas de Peter Hart siempre le han servido bien al Partido Popular y a sus candidatos. Los que creemos en el ELA no nos podemos dejar guiar por encuestas o consejos de aquellos cuyas lealtades no están claras o son contrarias a las nuestras. Confío que compartir estos datos públicamente les permita a los líderes y la base del Partido Popular Democrático llevar a cabo esta importante discusión con las premisas correctas. El Estado Libre Asociado es una gran base sobre la cual podemos construir ese mejor futuro al cual todos los puertorriqueños aspiramos.